Banderas, símbolos y fotos hasta en la sopa

DESPUÉS DE LAS INICIATIVAS A CUENTA DE LA IKURRIÑA, UPN insiste en que el retrato del rey se mantenga en el lugar de antes

Un reportaje de Kepa García - Martes, 4 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:08h

Como en los mejores tiempos de la crispación política del aznarismo contra el gobierno socialista de Zapatero, los regionalistas siguen empeñados en convertir cada asunto y debate municipal en una cuestión sobre las esencias patrióticas. En esta estrategia frentista, las comisiones de Presidencia y Asuntos Ciudadanos de cada lunes han pasado a ser el mejor escaparate para su estrategia, aunque el contenido de las declaraciones, por lo general, no tenga demasiado en cuenta el interés vecinal por lo que sucede en la ciudad.

Si no hace mucho se debatió sobre la presencia de la ikurriña a cuenta de la iniciativa del Gobierno foral sobre los símbolos, ayer volvió a hablarse de las banderas -por lo que se ve un asunto de suma importancia para algunas formaciones- aunque en esta ocasión centrado en el lugar donde deben colocarse el retrato del rey y las banderas oficiales de Navarra, incluida la española.

La iniciativa de UPN tenía como objetivo conocer si en el equipo de Gobierno existía la intención de cumplir con lo establecido por el Tribunal Contencioso-Administrativo de Navarra en lo referente a la ubicación de la citada simbología, lo que en realidad ya se sabía desde el miércoles pasado tras hacerse pública la sentencia, cuando el Ayuntamiento anunció que acataría la resolución y que se iba a encargar un informe jurídico para determinar su ubicación definitiva.

En asunto tiene su intríngulis, ya que la sentencia establece que la foto del monarca y las banderas deben colocarse en sitio preferente, pero no aclara qué lugares son preferentes y cuáles no. Lo único que dice al respecto es que la ubicación en la que estaban no tenía esa consideración y deja a la interpretación del Ayuntamiento buscar un espacio adecuado.

Ante la sensibilidad que genera el asunto, no resulta extraño que el equipo de Gobierno haya optado por andarse con pies de plomo y analizar con sumo cuidado el asunto, no vaya a suceder que la ubicación elegida no sea lo suficientemente preferente como se plantea en la sentencia.

Como era previsible, UPN volvió a poner toda la carne en el asador con un debate que dominan a la perfección. A las habituales acusaciones de sectarismo, la portavoz Ana Elizalde reconoció que si el nuevo equipo de Gobierno hubiera dejado las cosas como están, UPN no habría hecho nada, lo que fue respondido por Patricia Perales (EH Bildu) recordándole que ellos ya no gobiernan.

La sesión al menos sirvió para poner de manifiesto el problema de espacio que tienen los concejales en sus asientos del salón de plenos, como expuso Javier Leoz (Geroa Bai), que ha pedido alargar un metro la bancada para no estar tan apretados. Sobre los cambios en el Ayuntamiento consideró “que se han hecho con bastante buen gusto, porque antes el Ayuntamiento era bastante casposo en materia de decoración. No creo que sea un tema para debatir aquí ni que tenga la suficiente importancia”, señaló en referencia a los cuadros de los reyes españoles que se han retirado.

El concejal del PSN Eduardo Vall afirmó que este debate está provocado por “las obsesiones del alcalde y del cuatripartito”. Finalmente, el concejal de Aranzadi Alberto Labarga dijo que, “más que obsesiones identitarias, UPN tiene obsesiones interioristas, parece que se han equivocado de profesión. En cuanto salió la sentencia ya pensé que UPN presentaría la declaración, a pesar de que en la nota de prensa del Ayuntamiento ya se indicaba que se iba a acatar la sentencia”.