la carta del día

La República es un arma cargada de futuro

Por Tomás Zornoza - Miércoles, 5 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:09h

todos los sistemas de Jefatura del Estado tienen sus peculiaridades pero solo en el sistema republicano el sujeto central de la acción política es la ciudadanía.

El republicanismo es una filosofía política de libertad, construye una teoría y práctica normativa generando el mejor régimen político factible.

El gobernante debe rendir cuentas ante la ciudadanía ya que el poder debe y tiene que estar en manos del pueblo.

Los distintos sistemas democráticos parlamentarios se basan en un ciudadano/a... un voto. Esto no es del todo cierto ya que estos sistemas, con sus distintas formatos de evaluación de votos, favorece más a unos grupos que a otros, caso bien claro es el sistema D’Hondtexistente en el Estado español.

Que en un sistema democrático se pueda elegir a todos los representantes de los ciudadanos exceptuando a la Jefatura del Estado (caso de las monarquías) denota claramente un déficit y este déficit es democrático.

No es un argumento de calado (como lo manifiestan los sistemas monárquicos) defender que la tradición nos dota de una persona que representara la Jefatura del Estado, este argumento adolece de racionalidad y lógica.

En estos días recordamos los valores sociales y democráticos que generó la II República, valores cercenados por el fascismo.

No solo debemos recordar la II República ya que la memoria sin un proyecto de futuro es mera nostalgia generadora de melancolía.

Por ello los ciudadanos republicanos que mantuvimos la filosofía republicana en el pasado reivindicamos el concepto republicano en el presente, e intentamos impregnar nuestro ideario en un proyecto de futuro.

Un proyecto de futuro en el cual los distintos grupos sociales y políticos puedan basar su trabajo en un proyecto social por el que siempre ha apostado la izquierda.

Los ideales de igualdad, libertad y fraternidad/solidaridad han estado presentes en todos los movimientos sociales evolutivos desde la Revolución francesa hasta nuestros días. Podemos modificar parámetros para adecuarlos al tiempo y a la historia, pero la base es la misma, el poder tiene que estar sustentado en el pueblo y por lo tanto en la ciudadanía.

Procuremos ser mas padres de nuestro futuro que hijos de nuestro pasado (sin olvidar nunca de donde venimos y a todos los ciudadanos/as que lucharon por estos valores) por ello en función de las uniones, reivindicaciones y actuaciones que realicemos en el presente estaremos escribiendo el futuro, creo que escribirlo en clave y base republicana generará un futuro social más justo en el que la justicia social, la igualdad y la libertad sea una realidad y no solo palabras.

Reivindicar una república federal (con derecho de autodeterminación) laica y solidaria puede ser unlugar común de encuentro, un proyecto de futuro para la ciudadanía que esté por la libertad, por un cambio social y ético ante la situación actual.

Por la III República. Salud y República.