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Las Cuentas llegan al Congreso en busca del apoyo de la oposición, que juzga “ridículo” el gasto social

El PSOE ve inflada en 6.000 millones la previsión de ingresos y el PNV aún no ratifica el ‘sí’

Miércoles, 5 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:08h

pamplona- Los Presupuestos de 2017 llegaron ayer al Congreso con la incógnita de si el Gobierno podrá recabar el apoyo de los grupos de la oposición, especialmente del PNV, que le permitiría alcanzar los deseados 175 escaños que decantarían a su favor el primer envite del debate de totalidad. Ciudadanos y Coalición Canaria ya han manifestado su respaldo a las cuentas elaboradas por el gabinete de Mariano Rajoy que se sumarán al probable apoyo de los partidos conservadores que concurrieron en las elecciones con el PP -Foro y UPN-, aunque los asturianos ya han dejado claro que ese respaldo no está cerrado.

Pero para salir airoso en la primera semana de mayo del debate de las enmiendas a la totalidad que presentarán por separado PSOE, Unidos Podemos, ERC y PDeCAT de momento, los negociadores del PP deberán emplearse para tratar de ganarse la confianza de los cinco diputados nacionalistas vascos.

Aunque Rajoy ya ha dado prácticamente por hecho que contará con los votos del PNV, su portavoz, Aitor Esteban, le avisó ayer de que aún no cuenta con ellos y que, desde luego, para obtenerlos no le ayudan afirmaciones con las del sábado, cuando dijo tener “ciento setenta y cinco votos y medio”. “Rajoy es básicamente de letras porque en Euskadi cuando se hace la suma salen 170, no sé si y medio”, replicó Esteban, quien aseguró que “queda mucha tela por cortar”.

De quienes sí tiene un respaldo firme es de los 32 diputados de Cs. Albert Rivera ha pedido al PSOE que no se “esconda” en la negociación presupuestaria y que al menos, por responsabilidad, se abstengan para permitir que salgan adelante. “Si te escondes, si te podemizas, dejas de ser un partido para gobernar España”, advirtió a los socialistas, pero estos han dejado claro que no están por la labor.

olvidadosEl portavoz de la gestora, Mario Jiménez, expresó su “rechazo frontal” a las cuentas por considerar que olvidan a quienes han pagado un alto precio durante la crisis. Para la dirección socialista, solo por el “gasto ridículo” que prevén para políticas sociales no pueden apoyarlas y, de ahí, su enmienda a la totalidad. El PSOE cree además que los ingresos no financieros previstos en los presupuestos están “sobrestimados” y cifra este desvío en unos 6.000 millones menos.

Aunque los socialistas ya han dicho que presentarán su veto a las cuentas individualmente, la portavoz de Unidos Podemos, Irene Montero, les pidió que recapaciten y consideren su propuesta de presentar una conjunta. De este modo, quieren demostrar que hay una alternativa al proyecto de ley propuesto por el Gobierno que, para los de Pablo Iglesias, consolida los recortes y el “saqueo”.

También de recortes hablaron los nacionalistas catalanes, además de falta de inversiones para Cataluña. “Que nadie sufra, que no sufran los extremeños, los castellanos y andaluces: no habrá inversiones para Cataluña”, declaró su portavoz, Joan Tardá. Para el PDeCAT, resulta evidente ya que el plan de inversiones anunciado por Rajoy era “simplemente una operación de maquillaje”, denunció su portavoz de Economía, Ferrán Bel.

También rechazaron los presupuestos EH-Bildu, que criticó la falta de inversión en políticas sociales, y Compromís, que anunció un “no rotundo” a unos presupuestos que “suben partidas como la Casa Real”, declaró Joan Baldoví. - D.N.

El Post-it

Transición. Como los Presupuestos se presentan con seis meses de retraso, debido a los problemas que tuvo el PP para formar Gobierno, las cuentas de 2017 se han confeccionado a partir de la ejecución del año pasado. Por eso mantienen los recortes que aprobó a mediados del año pasado. Son unas cuentas de transición hacia 2018, año verdaderamente crucial porque el Gobierno deberá lidiar con un nuevo sistema de financiación autonómico que no puede demorarse más y despedirse de la vigilancia de Bruselas -cuando el déficit baje del 3%- tras más de una década de duros ajustes. Ante la necesidad de buscar aliados, el Gobierno ha elaborado unas cuentas más políticas que económicas.