Vuelta al país vasco 2017

La sonrisa del Sky

El pamplonés Xabier Zandio afronta su nueva etapa como segundo director del conjunto británico Sky tras bajarse de la bicicleta el pasado año y después de haber permanecido 16 temporadas en la élite del ciclismo

Un reportaje de Aitor Martínez - Jueves, 6 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:08h

Xabier Zandio posa sonriente al volante de uno de los coches del Team Sky.

Xabier Zandio posa sonriente al volante de uno de los coches del Team Sky.

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Xabier Zandio posa sonriente al volante de uno de los coches del Team Sky.

El autobús del Sky, negro, impoluto, descansa a apenas un puñado de pasos de la Plaza del Castillo de Pamplona, donde a media mañana del martes se dan cita un buen número de curiosos que buscan autógrafos, alguna que otra fotografía y, por qué no, algún bidón. Las gorras, tan características del ciclismo de hace algunos años, parecen haber pasado a mejor vida. La cita con las ikastolas y los colegios hacen que la fría mañana de la capital navarra sea tranquila. No hay niños y el alboroto, propio de una cita como la de cada mañana de la Itzulia, es controlado. Los ciclistas, que se mezclan con los mismos curiosos que les saludan en busca de un gesto de complicidad para después abordarles y tratar de robarles alguna palabra, se mezclan sin mayores problemas entre la multitud. Más tranquilo aún, Xabier Zandio (Pamplona, 17/3/1977) apura la charla técnica minutos antes de que arranque la segunda etapa. Es su nuevo rol, el de dirigir a los que hasta hace unos pocos meses eran sus compañeros.

Como el lunes, entre los pocos aficionados que aguardan a los corredores del conjunto británico junto al vehículo, nada que ver con lo de hace un año por estas mismas fechas, en una Vuelta al País Vasco en la que Mikel Landa acaparó un sinfín de focos y fue, junto a Contador y Nairo Quintana el más aclamado, unos conocidos del excorredor le esperan para saludarle e interesarse por él. Resulta inevitable reparar en la sonrisa de Zandio, contagiosa, cuando desciende por las escaleras del bus y se cita con sus amigos. El navarro, que reconoce haber sufrido lo indecible sobre la bicicleta, un tipo generoso que nunca ha ocultado que a él le ha hecho feliz “ayudar a otros a ganar”, es ahora uno de los guías del Sky, un súper equipo.

Cuentan quienes mejor le conocen, los fisios, mecánicos y demás directores que forman el gran despliegue del conjunto británico en la Itzulia, que no ha cambiado nada, que sigue siendo el mismo que cuando aún daba pedales para buscar las victorias del resto y su satisfacción personal. Un trabajador nato. Gregario de lujo. “¿Eso dicen? ¿Que no he cambiado?”, se cuestiona. Zandio, que sabe que hay mucho de verdad en dicha afirmación, se contesta a sí mismo. “Aunque mi oficio o mi rol dentro del equipo haya cambiado, eso no significa que deba cambiar yo”.

“Aunque mi rol en el equipo haya cambiado, eso no significa que deba cambiar yo”

“Quería seguir ligado al ciclismo, pero sin tener que pasar mucho tiempo lejos de casa”

Xabier Zandio

Segundo director del Sky

No lo ha hecho, no al menos en su relación con los demás miembros del equipo. “Es una grandísima persona”, sostiene uno de sus excompañeros. La sonrisa de Zandio permanece impoluta. Estos que me ven con buenos ojos, viene a decir sin decirlo y antes de reconocer que sí, que su vida ha cambiado. “Un poco al menos”, sostiene. “Aunque sigo ligado al ciclismo, ahora como director, mi día a día es diferente. Antes dependía de la bici prácticamente en todo momento;ahora puedo hacer otras cosas”. Aunque sigue yendo a las carreras, como así sucedió en la Volta a Catalunya, la de su estreno, y ahora en la Vuelta al País Vasco, puede dedicarle “más tiempo a la familia”. “¡Y lo que lo agradecen! Cuando estás en casa pero tienes que entrenar, sales a la mañana pronto, luego llegas cansado y casi se te va el día. Ahora tengo tiempo para hacer muchas más cosas”, apunta.

El ahora director, 16 temporadas en la élite del ciclismo mundial, reconoce que ya barruntaba desde hace tiempo la opción de seguir “en el mundillo”. “Me encanta”, asevera, siempre sonriente. “Quería seguir ligado al ciclismo, aunque tampoco quería pasar mucho tiempo lejos de casa. La familia te necesita, que ellos también han hecho un gran sacrificio todos estos años. El equipo lo entendió, me dio la oportunidad de que así fuera, de que no pasara tanto tiempo alejado de casa y acepté”.

Y ahí está, disfrutando del regreso de la Itzulia a Pamplona varias décadas después. “Yo ni había nacido la última vez que llegó la carrera aquí”. Fue en 1973 y desde entonces muchas cosas han cambiado. No cabe duda. Zandio, ilusionado, rodeado de los suyos antes de volver a despedirse de ellos, trata de aprovechar sus últimos minutos en la capital navarra antes de subirse al coche y conducir hasta Elciego, donde Michael Albasini se impuso frente a la modernista estampa de la construcción que Frank Gehry ideó para la bodega Marqués de Riscal. En el gran grupo que se jugó la victoria al esprint entró también el colombiano Sergio Henao, líder del Sky en la Vuelta al País Vasco, prueba que buscará hacer suya por primera vez. Íntimo de Zandio, que le hizo de cicerone a su llegada a Pamplona. “Le veo bien”, asegura el navarro, que lamenta, aunque con la sonrisa aún cosida a su cara, que “la contrarreloj del último día le puede penalizar”. “No es el mejor recorrido el de esta edición para él, pues no es tan duro, pero él está motivado y concienciado en que puede ganar. Ojalá por fin vaya la vencida y pueda estar en lo más alto del podio”.

Zandio, ya saben, en su disfrutar suyo de las victorias ajenas, asegura que su relación con el colombiano sigue siendo la misma que hace unos meses. “Nosotros no damos órdenes, les aconsejamos”, se excusa. “Él ya sabe que yo intento ayudarle en la medida de lo posible”. Palabra de Zandio, la sonrisa del Sky.