“No olía. Era gas sarín, el más peligroso”

Jan Shijún intenta recuperarse tras el ataque que mató a decenas de personas, muchos de ellos niños y sanitarios

Un reportaje de Susana Samhan - Jueves, 6 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:07h

algunos fallecidos en el supuesto ataque químico de ayer en la ciudad Jan Shijún, en el sur de la provincia septentrional siria de Idleb, fueron enterrados ayer, mientras que muchos heridos permanecen ingresados en hospitales de áreas próximas. El presidente del opositor Consejo Local de Jan Shijún, Osama al Siada, narró por Internet que “algunas familias enterraron hoy (por ayer) a sus mártires, que fallecieron en el bombardeo químico”. Ayer se vivió una jornada de calma relativa en esa población, aunque a primera hora hubo un ataque de aviones, sin víctimas, apuntó Al Siada. Según el último recuento publicado por el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, al menos 72 personas murieron, entre ellas veinte niños y diecisiete mujeres, en el presunto bombardeo químico, sobre el que el Gobierno de Damasco y la oposición se han cruzado acusaciones.

Al Siada, cuyo domicilio está a 700 metros el lugar del supuesto ataque con gases, acudió a socorrer a los heridos en un primer momento. Poco después del bombardeo, “nos dirigimos al lugar con mascarillas normales, nos acercamos poco a poco con el temor de resultar heridos y preparamos agua para esparcirla por el lugar y rociar a los heridos, hasta que pudimos atender a la mayoría”, narró. “Por desgracia, no hubo tiempo suficiente para que los equipos de la Defensa Civil y las ambulancias pudieran asistir a todos los heridos y esto llevó a la muerte de muchos”, lamentó.

sin ambulanciasAl llegar al lugar, se quedó consternado cuando comprobó que entre los afectados de asfixia y heridos por el ataque había personal sanitario. Ante la escasez de ambulancias y de médicos, muchos vecinos trasladaron a los heridos en sus propios vehículos a hospitales y centros sanitarios fuera de Jan Shijún.

El médico internista Sajer al Daiu atendió a algunos de los afectados en el hospital de la localidad de Saraqueb, a 15 kilómetros de Jan Shijún y que acogió a 116 de los heridos. Al Daiu explicó que los primeros en llegar para recibir tratamiento en Saraqueb fue el propio personal médico que había acudido a Jan Shijún para atender a los heridos por el bombardeo. “Los primeros que llegaron al hospital fueron los integrantes de los equipos de rescate que acudieron a salvar a los heridos. Como no sabían que había gas sarín, no se protegieron y se expusieron al gas”, relató el facultativo.

Al Daiu precisó que los heridos presentaban síntomas como pupilas contraídas, secreción de espuma por la boca y convulsiones. “Les suministramos atropina, que es un antídoto no específico, pero del cual disponemos -agregó-. A cada paciente le dimos grandes cantidades (de atropina), entre 35 y 60 ampollas, pero tardaron en reaccionar, lo que dio lugar a secuelas cerebrales, convulsiones y repercusiones en embarazadas”, enumeró.

El médico cree que fue un bombardeo con gas sarín por las características que presentaban los pacientes. “El gas sarín es el más peligroso porque en un primer momento no huele, a diferencia del gas cloro. Por este motivo, los equipos de rescate fueron los primeros afectados por la falta de olor que les alertara”, indicó. De hecho, la ONG Médicos Sin Fronteras confirmó que las víctimas del presunto ataque químico atendidas por su personal presentaban síntomas similares a la exposición a un agente neurotóxico como el gas sarín.

Jan Shijún cuenta con unos 75.000 habitantes, de los que 12.490 son desplazados originarios de otros lugares. Según Al Siada, ninguna facción controla la ciudad y no hay ningún cuartel de grupos armados en su interior, pero “en la zona está presente de forma general el Organismo de Liberación del Levante (exfilial siria de Al Qaeda) y el Ejército del Honor”.