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Juez de línea

Algo que celebrar

Por Félix Monreal - Jueves, 6 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:08h

Berenguer celebra su primer gol en la liga de las estrellas.

Berenguer celebra su primer gol en la liga de las estrellas. (Foto: Patxi Cascante)

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Berenguer celebra su primer gol en la liga de las estrellas.

Nos pasó como a los defensas que marcan un gol: no sabes cómo celebrarlo. Si correr de manera alocada, poner poses tipo Cristiano mirando a la cámara o taparte el rostro con la camiseta. Es la falta de costumbre. Ganar un partido era poco menos que una entelequia cuando estás acaparando récords en negativo, has comprado el billete para el descenso desde hace semanas y no puedes sino albergar un sentimiento de compasión por esos futbolistas curtidos ya en mil derrotas. Unos futbolistas sometidos en cada partido a una penitencia por pecados que ellos no han cometido;peleando incluso contra comentarios tan malintencionados como cargados de ignorancia que venían poniendo en cuestión su compromiso en los últimos encuentros. Hemos sostenido aquí que la actitud de la mayoría de la plantilla ha sido irreprochable en esta aciaga temporada, capeando no solo los errores ajenos sino incluso campañas anónimas, aunque bien dirigidas, que ponían en cuestión su profesionalidad para tapar otros asuntos. Esos mensajes que acaban provocando un “pues algo habrá...”. Es otro de los lunares de este periodo de gestión nefasta.

Pero hoy no es día de pasar facturas: hoy es día de hablar de ellos. De los del campo y de los de la grada. De quienes dignificaron a Osasuna con su comportamiento competitivo ante un rival con objetivos, inasequibles al desaliento;y de los que estuvieron ahí, siempre están ahí, animando a sus colores en la grada. Como cuando se tocaba el cielo en Leverkusen, ahora hace diez años, o como ahora en la que ser el último no tiene ni premio ni fecha en la historia que lo conmemore. “La gente está como loca;es como si hubiéramos ganado la Champions...”, me decían al otro lado del teléfono desde Vitoria aficionados de los que nunca abandonan, gente agradecida porque encontraron la justificación y la recompensa a su fidelidad. Un día para poder presumir de ser de Osasuna porque en realidad también somos diferentes cuando vienen las vacas flacas. En estas situaciones críticas, no piden más que verse correspondidos con el esfuerzo de su equipo. Y ayer los de rojo saldaron una parte de esa deuda emocional.

Se nos había olvidado conjugar el verbo ganar. A todos: jugadores, afición y hasta en los titulares de prensa. Ganar era tan raro como mantener el marcador a cero. Tan extraño como que con solo un gol puedas sumar tres puntos. Pero tan cierto como que esta victoria, como la de Eibar, tiene un alto número de protagonistas de la cantera. La salida atrevida al partido de Aitor Buñuel, la codicia de Berenguer por exprimir ese cuarto de hora para reclamar su puesto en el equipo, la confianza recobrada por David García. Son asuntos para reflexionar, aunque no es la mejor época. Osasuna tiene que parar -cuando llegue quien tenga que venir, como decían en la noche del 23-F- y buscarse dentro, sacar todo lo bueno y desterrar lo que le es extraño y ajeno, pensar más en su gente, en el fútbol de verdad, en los valores, en lo que quiere representar y por lo que persigue ser reconocible. El osasunismo solo quiere verdad: la de un equipo que da siempre la cara, en Europa o en la peor racha de su historia, y la de una afición irreductible. Hoy celebramos eso.