Perico Sambeat saxofonista y director de la sedajazz big band

“Los ‘Sacred concerts’ son jocosos y divertidos, pero con una gran profundidad y espiritualidad”

Baluarte acogerá mañana un concierto con tintes históricos, un ‘resumen’ de los tres ‘Sacred concerts’ de Duke Ellington. La cita, a las 20.00 horas (10 euros)

Una entrevista de Fernando F. Garayoa - Viernes, 7 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:09h

(Foto: cedida)

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pamplona- Perico Sambeat ha tomado el imposible relevo de Duke Ellington para volver a revivir sus Sacred concerts. El resultado es un espectáculo casi único que la vieja Iruña tendrá el lujo de acoger mañana.

Duke Ellington dijo que sus ‘Sacred Concerts’ eran lo mejor que había escrito, pero, esta afirmación, ¿solo tiene que ver con lo estrictamente musical o estaba influido por el particular proceso espiritual que vivía en aquellos años?

-No sé bien a cuál se refería porque él escribió tres conciertos sacros, que llevó a cabo en distintos lugares del planeta. El último fue al final de su vida (en 1973, justo un año antes de morir), pero los dos primeros los hizo mucho antes. El primero fue en San Francisco (1965, catedral Grace), el segundo en Nueva York (1968, catedral St John the Divine) y el tercero en Londres (1974, abadía de Westminster). De todas formas, yo tampoco sabría decir si es lo más grande que ha escrito, porque Duke Ellington es muy, muy grande, y tiene tantas obras inconmensurables...

Hablamos de una obra, tres conciertos, cuyas partituras originales no están escritas, ya que Duke Ellington daba instrucciones directas a los músicos. Por lo tanto, el trabajo a la hora de reescribirlos temas imagino que habrá sido proceloso, ingente y minucioso.

-Existe alguna versión editada de ciertos temas de algunos de los conciertos... Yo me hice con ella pero, desgraciadamente, no es muy fiel al original, y mi intención era que se acercase un poquito más a la idea primigenia de Ellington... Así que, por un lado, he tenido que hacer un trabajo de adaptación, que en algunos casos he visto que era tan arduo que directamente lo he tachado y transcrito yo todo el arreglo;esto lo he hecho en dos o tres temas. Sí que ha sido un trabajo arduo pero así me aseguro que el resultado es fiel al original.

Lo que se podrá ver y escuchar mañana es un único concierto que recoge partes de los tres que ofreció Ellington, ¿cuál ha sido el criterio a la hora de seleccionarlas?

El concierto del sábado está basado principalmente en el segundo que hizo Ellington, pero hay temas del primero y también dos del tercero. Simplemente he escogido los que más me gustaban, por una parte, y otros que son los más carismáticos, como Freedom, que es el más carismático de todos sus conciertos.

Un festival de música sacra puede derivar a pensar en algo aburrido y serio. Pero este no es el caso...

-No, en absoluto, que va... Es música tremendamente jocosa y divertida, aunque no deja de tener una espiritualidad y una profundidad tremenda. Ya no solo en las letras sino en la propia música. Si tuviera que elegir cinco temas preferidos de Ellington, sin duda Come Sunday sería uno de ellos.

Duke Ellington dirigía desde el piano, pero, ¿cómo dirige Perico Sambeat, ya que al piano figura un gran valor navarro, Kontxi Lorente?

-Yo lo haré de manera más cómoda, ya que no ocupo una de la sillas, es decir, la big band está completa y yo soy un añadido como director, algo que no tenía la big band de Ellington, por lo que puedo dedicarme a que los matices sean perfectos. Pero también tengo un par de intervenciones haciendo melodías que interpretaba Johnny Hodges, y algunos solos.

Hablamos de un coro de voces, de una big band, pero también de un bailarín de claqué que, ¿cómo se integra en este espectáculo?

-En uno de los temas, David up’d and danced, que es jazz con mayúsculas. Y es que el jazz de aquella época tiene un carga rítmica muy importante, de hecho, yo diría que más importante que el de ahora;incluso diría que tiene un propósito de baile en sí. La música de Ellington, en gran parte de su carrera, era bailable, porque nació en los ballrooms, en la época del swing. Así que en este tema, que tiene un ritmo arrollador, integró un a un bailarín de claqué, Bunny Briggs. Y la verdad es que se integra perfectamente porque el claqué es muy rítmico y ayuda un montón al desarrollo del tema.

¿Hay diferencias entre el Sacred Concertque ya dirigió en Girona en 2007 con respecto al que veremos en Pamplona?

-Apenas... La única diferencia es que en aquel entonces los dos temas a los que antes he hecho referencia todavía no los había transcrito y las versiones no eran tan fieles al original. Ahora nos atenemos a la partitura que hice yo, que te aseguro que está clavada. Pero el repertorio es el mismo.

Decía Duke Ellington que si no hubiera contado para su segundo Sacred concert con Alice Babs, hubiera tenido que sustituirla por tres cantantes. ¿Cómo se ha solventado semejante papeleta, ya que obviamente pueden contar con ella?

-Tengo que confesar que eso no entra dentro de mi jurisdicción, es decir, no tengo ni idea de a lo que me voy a enfrentar. La cantante forma parte del coro. Yo he hablado mucho, muchísimo, con Andoni (Arcilla), el director de Jazzy Leap, sobre todos los detalles del coro, y dice que tiene una o dos cantantes que lo van a llevar a cabo de forma maravillosa, y confío en él. Pero lo de Alice Babs es algo curioso porque, con todos los respetos, yo me imaginaba a una negra gorda, pero luego vi en un vídeo que era delgadísima y rubia. Duke se quedó prendado de ella y la verdad es que canta increíble.

Si tuviera que definir, o vender, en términos positivos, a personas que desconocen el genero e incluso a Duke Ellington, ¿qué les diría?

-Destacaría lo peculiar que es y la diferencia que supondrá con respecto al resto del programa, que en su mayor parte estará integrado por música clásica. Creo que es atractivo por diferente, con una calidad gloriosa, es una música increíblemente bella.