Periodismo, ética y política

Por Iosu Cabodevilla Eraso - Viernes, 7 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:08h

el viernes 31 de marzo amanecimos con la portada del Diario de Navarra que anunciaba: “Barkos y el cuatripartito imponen la ikurriña y enfrentan a los navarros”. Para los que vivimos la política, con un interés por las normas que los ciudadanos nos dotamos para la convivencia y desarrollo de la sociedad, en el juego de mayorías, nos sorprendió este titular.

“Imponer” decía el periódico sénior de la Comunidad, cuyo significado tiene que ver con “poner una carga, una obligación”, y cuyo origen etimológico viene del latín imponere, que significa “poner dentro, en contra”.

¿Me había despistado en algo? ¿Me preguntaba si el Ayuntamiento de Cintruénigo o el concejo de Roncesvalles-Orreaga, por poner dos ejemplos, se verán obligados, a partir de ahora, a poner dicha bandera en sus casas consistoriales? ¿Enviará la consejera Beaumont a la Policía Foral para imponerla? En mis reflexiones, descartaba que fuera la Guardia Civil quien obligue a los consistorios a lucir la ikurriña, si nos atenemos a las palabras de la delegada del Gobierno, señora Alba.

Creo que quien escribió ese titular, faltó a la verdad, y quiso engañar, ya que sabe perfectamente que nadie va imponer a los cirboneros ninguna bandera, ni a las dos o tres familias empadronadas en Roncesvalles-Orreaga, ni a ningún ayuntamiento, ni concejo de Navarra se le va a obligar. ¿Cuál es la ética de algunos periodistas? Lo que parece cierto es que, a partir de ahora, si los ciudadanos de determinado municipio decidieran que la ikurriña ondee, ya no sería un delito, como ocurre en estos últimos años. Pero esto no es imponer, sino bien al contrario, es permitir.

“Enfrentan”, decía también el titular delDiario de Navarra. ¿Enfrentan? Se referirá, pensé, a que, efectivamente, en nuestra tierra hay distintas sensibilidades, distintas opiniones, lo cual, ciertamente, es una obviedad. ¿O el Diario se refería más bien a que aprobar la derogación de la ley anterior provoca el enfrentamiento entre los navarros y navarras?

“Averíguate Vargas”, decía mi profesor de técnicas psicoanalíticas durante mis estudios de Psicología en la Universidad Comillas de Madrid, hace ya más de tres décadas, cuando algo no estaba claro.

¿Qué nos quiere decir ese titular de “enfrentan”? Pues eso, “averíguate Vargas”.

Volviendo al “permitir” (ya no será delito) en vez del “imponer” que con muy poco acierto señalaba el Diario de Navarraen su titular, me ha venido a la memoria la famosa llamada Ley secaque estuvo vigente en los Estados Unidos desde enero de 1920 a diciembre de 1933, y que hacía referencia a la prohibición de vender bebidas alcohólicas.

Los antecedentes de esta Ley seca hay que encontrarlos a finales del siglo XIX, donde progresistas, liberales, así como líderes de izquierda, condenaban el consumo de alcohol como elemento provocador de atraso y pobreza de los obreros que empezaban a llenar las ciudades.

En los Estados Unidos de principios del siglo XX, era frecuente que muchos varones llegaran borrachos a sus domicilios, deteriorando la convivencia y generando graves episodios de lo que hoy llamamos violencia de género, dilapidando en licor, el único salario que representaba el sustento de una familia, y dejando a esta en situación de desamparo.

Es en este clima donde surgió una ley que prohibía la venta, importación, exportación, fabricación y el transporte de bebidas alcohólicas en todo el territorio de los Estados Unidos. La producción comercial de vino, también estaba prohibida, aunque no fue impedida la venta de jugo de uva que se vendía en forma semisólida, y cuyos fabricantes indicaban en sus envases que los clientes deberían impedir la fermentación del jugo para así no violar la ley.

El alcohol, no obstante, continuó siendo producido de forma clandestina, provocando un considerable auge del crimen organizado. Y el surgimiento de una poderosa industria clandestina, que hizo que el alcohol adquiriera precios elevadísimos, atrayendo a bandas de mafias, como el famoso Al Capone, inspirador de infinidad de películas.

Todo lo que se creía que iba a favorecer la prohibición del alcohol, con esta llamada Ley seca,en beneficio de la convivencia, fue justamente lo contrario, y surgió un aumento espectacular de la delincuencia y la violencia.

El mismísimo millonario John Rockefeller, que había apoyado la veda en 1919, comentó en 1932: “En general ha aumentado el consumo de alcohol, se han multiplicado los bares clandestinos y ha aparecido un ejército de criminales”.

En 1932, vistas las consecuencias nefastas de dicha ley, el Partido Demócrata incluyó en su plataforma la intención de derogar la ley seca. En marzo de 1933, el presidente Roosevelt legalizaba la venta de cerveza que tuviera hasta 3,2% de alcohol y la venta de vino. Meses después, el cinco de diciembre del mismo año, derogaba toda la llamada Ley seca que prohibía la venta y consumo de bebidas alcohólicas.

¿Habría habido algún sesudo periodista, que escribiera que el presidente Roosevelt, iba a obligar a todos los estadounidenses a beber alcohol?

“Averíguate Vargas”.

El autor es psicólogo clínico