“Vi el camión, oí los gritos y lo relacioné con los últimos atentados en Europa”

Quinta acción terrorista cometida en dos años con un vehículo lanzado como arma contra una multitud

Sábado, 8 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Los servicios sanitarios atienden a los heridos mientras dos cadáveres yacen ante una de las ambulancias.

Los servicios sanitarios atienden a los heridos mientras dos cadáveres yacen ante una de las ambulancias. (EFE)

Galería Noticia

Los servicios sanitarios atienden a los heridos mientras dos cadáveres yacen ante una de las ambulancias.

PAMPLONA. Estocolmoquedó ayer en un estado de “caos desacostumbrado”, según testigos como Edison Lucas Gutiérrez, un abuelo uruguayo que iba a buscar a su nieto a la ciudad cuando vivió el impacto de un atentado que parece una réplica de otros ataques similares sufridos en Europa en los últimos meses.

“Sentí unos ruidos difíciles de identificar, como de objetos pesados que caían, mucha gente que se para y un camión, mitad en la acera, mitad en la calle”, explicó por teléfono Gutiérrez, de 64 años y con cerca de dos décadas viviendo en Suecia.

“Lo que alcancé a ver desde la esquina fueron dos cuerpos sobre la calle”, relataba el uruguayo tratando de reconstruir la escena captada por sus ojos, en la que domina la imagen de “ese camión y esos gritos”. Casi de inmediato lo relacionó con lo que “ya ha pasado en otros lugares”, en referencia al atentado de Niza (Francia) el pasado julio, donde murieron 84 personas al invadir un camión de alto tonelaje el paseo principal de esa ciudad, al de diciembre en Berlín, con 12 víctimas, o al de Londres, hace unas semanas, con otros seis muertos, que se suman al de Amberes, sin víctimas, en marzo. En todos ellos, cometidos este año y el pasado, el “arma” elegida para cometer el ataque fue un vehículo que un terrorista lanzó contra la multitud y ayer el escenario fue una zona peatonal de la capital sueca, donde se encuentra el centro comercial Ahlens, el principal de Estocolmo.

Las autoridades suecas acordonaron casi de inmediato el lugar y difundieron mensajes llamando a la población a quedarse en casa y evitar el centro de la capital, mientras se interrumpía el transporte pública, metros y trenes de cercanías. “Estamos buscando un lugar donde quedarnos a pasar la noche”, explicó este abuelo uruguayo, que vive en una población al sur de Estocolmo y que, tras recoger a su nieto, se encontró con una situación de “caos desacostumbrado” para la capital escandinava. El atentado terrorista se produjo en una zona comercial que la española Irene Domínguez describió “como la Gran Vía” de Madrid, que de pronto quedó inmerso en una situación de miedo colectivo. “Esa calle es como la Gran Vía de Madrid, normalmente. Ahora no hay nadie. Nadie es nadie”, describía Domínguez, nacida en 1993, periodista de formación, aunque actualmente no ejerce, y residente en la capital sueca.

En la zona peatonal donde un camión robado se lanzó sobre la multitud se concentran “las tiendas más importantes”, que de pronto quedaron cerradas y acordonadas. Dos amigas de esta residente española, una estadounidense y una suiza, se encontraban justamente en Ahlens, el centro comercial en el que se empotró el camión, pero habían salido de allí apenas diez minutos del atentado, relató Domínguez. “Justo se habían subido al metro y ahí se enteraron de la noticia”, explica esta española, para quien los suecos “no están tan sumamente preparados como España” para ataques terroristas. - D.N.