Mar de fondo

¿Ya?

Por Xabi Larrañaga - Sábado, 8 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:08h

dicen que basta una sola palabra para humillar a un hombre, “¿ya?”, y que doblando la cifra se quintuplica la humillación: “¿Está dentro?”. Los majaretas de Sendero Luminoso consideraban el cotilleo una despreciable muestra de debilidad, así que cuando atrapaban a una mujer alcahueteando, pues solían ser mujeres, la obligaban a pasearse por la aldea con este cartel a la espalda: “¡Esto me pasa por chismosa!”. Trataban de humillarla, como se hizo a otras por estos pagos con el aceite de ricino y el corte de pelo.

Según el diccionario de la RAE humillar es abatir el orgullo y la altivez de alguien, herir su amor propio y su dignidad. Puesto que carecemos de un criterio homologado para detallar la media de tan sensibles cualidades, resulta difícil establecer qué abate el orgullo y la altivez del prójimo, y mucho más qué hiere el amor propio y la dignidad de un colectivo entero. Quizás a un lector de fin raudo o con complejo de estatua griega le hayan ofendido las primeras líneas. Y tal vez a una lectora le haya molestado en especial el hecho de que la mayoría de los vejados en Perú fuesen mujeres, y menos que se persiguiera al cotorra en general. Nunca se sabe y nunca acertamos.

Hoy es un día de esos llamados históricos y algunos temen ser humillados. No permitiremos que se nos humille, claman unos porque se niegan a aceptar en público su extenuante derrota, y otros porque desean manifestar su muy póstuma victoria. Tras todo lo que hemos vivido y todo lo que hemos matado, esa preocupación es muy poca cosa, un triste fleco, despertar con el brazo dormido tras una larguísima pesadilla. En privado, con la almohada, ya sabemos aquí quién ha perdido.