A la contra

Adiós, Melbourne

Por Jorge Nagore - Domingo, 9 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:10h

estás esperando a pasar la compra por la caja cuando te fijas en una revista que hay en el lineal de la cinta transportadora junto con los chicles, las pilas, las gominolas y los dónuts. Es una de esas en las que sale gente contenta con la boca llena de dientes y que se llamanSaber comero Saber viviro Vive guay o algo así y que venden cientos de miles de ejemplares. Uno de los titulares dice: Siete hábitos que te protegen del cáncer de colon. Esta clase de informaciones deberían llevar a sus responsables a la cárcel. Cuando no a la silla eléctrica. Hay que ser hijoputas para jugar así con el miedo, que es en lo que se basan esa clase de revistas, en el miedo: no coma esto, no coma aquello, beba dos litros de agua al día, cague de pie, coma grosellas, no mezcle grasas e hidratos, ojo con los frutos secos… Estamos en la sociedad del miedo: miedo a no tener trabajo, miedo a perderlo, miedo a enfermar, miedo a no estar en todas partes y a hacer miles de cosas, miedo, miedo, miedo. ¿Quién no estaría interesado, así a priori, en hacer cosas que alejen el cáncer de colon? ¿Y qué tal el del páncreas, hígado, lengua, vejiga, mama? ¿Y el alzhéimer, el párkinson, la parada cardíaca, el ictus? Eso ya son unos 100 hábitos diarios. No te va a dar tiempo a cumplirlos todos y, por supuesto, no te llega el dinero, porque muchos son hábitos caros. Además, te acaban de regalar un libro que se llama 1.000 sitios que tiene que ver usted antes de morir-no has visto ni uno- y aún vas solo por el libro 6 de los 1.000 que hay que leer mientras escuchas el disco 4, así que tienes que priorizar. Mientras avanzas hacia la caja piensas que si te comes esos donuts igual pillas 43 enfermedades, pero si no lo lees la revista no sabes cuáles. La ignorancia es la felicidad. Los de chocolate son insuperables. Y coges también las gominolas, ya que nunca vas a ir a Melbourne. Lo uno por lo otro.