Otro deporte alevín

Santos García Lautre - Lunes, 10 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:08h

Agradezco que mi hijos lleven jugando al balonmano desde que tenían 6 años. Agradezco la oportunidad que aprovechan de relacionarse con otros chicos y chicas de su edad no solo hablando, estando... sino realizando ejercicio físico, jugando y compitiendo. Agradezco que sean capaces de formar parte de un equipo que busca un objetivo y en el que desempeñan un papel y que sean solidarios con sus compañeros… y también con los contrarios.

Agradezco a los entrenadores y a los árbitros de todos esos equipos alevines el tiempo que dedican a nuestros hijos, a formarlos en el deporte que practican y a educarlos en la parte que les toca. En muchas ocasiones, las más, por amor al deporte;sin contraprestaciones. A veces se equivocan, a veces se equivoca el árbitro, y a veces me equivoco yo, que soy un padre. Y ahora se equivoca Javier Vizcaíno.

Agradezco la oportunidad que hemos tenido nosotros, sus padres, de compartir este deporte con ellos y también con otros padres, de haber madrugado para viajar y seguirlos junto a esos otros padres… hemos hecho nuevos amigos y también entre los padres de los equipos rivales, hemos disfrutado mucho de nuestro tiempo y también del suyo porque hemos compartido muchos momentos, emocionantes momentos.

También me gustaría que hubieran podido aprovechar otras oportunidades, que hubieran aprendido música, por ejemplo, que fueran capaces de dominar un instrumento y que formaran parte de una banda o de una orquesta, donde también hubieran perseguido un objetivo común, donde también habrían tenido la oportunidad de esforzarse, ser solidarios, aprender y competir… o que hubieran formado parte de un grupo de teatro.

Pero a nosotros nos ha tocado el deporte alevín, seguramente porque los padres también fuimos deportistas… y los abuelos. Nos ha tocado el balonmano pero podría haber sido natación o fútbol o baloncesto.

El artículo de Javier Vizcaíno me parece una simpleza, descomunal. No digo que lo que escribe no ocurra y no sea cierto. Ocurre, es verdad. Pero también sucede lo que yo cuento. Eso no sale en la prensa porque no es noticia, porque no crea morbo. Pero es lo que prima;por cada padre o madre que chilla e insulta a un árbitro hay otros diez que solo animan y disfrutan del esfuerzo de sus hijos y de sus compañeros, que comparten con ellos y con el resto de padres y madres, entrenadores y árbitros, no solo los partidos, sino viajes, reuniones, comidas y cenas y nuestro tiempo, nuestra vida. No te quepa duda, Javier.