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Juez de línea

Hay vida hasta el centenario

Por Félix Monreal - Lunes, 10 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:08h

Berenguer y Fran Mérida estrujan al goleador, Sergio León.

Berenguer y Fran Mérida estrujan al goleador, Sergio León. (Foto: Patxi Cascante/Mikel Saiz)

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Berenguer y Fran Mérida estrujan al goleador, Sergio León.

Fue un domingo de buenas noticias para Osasuna. Este club y este equipo tienen vida. No son pocos los que en estas semanas de crisis abierta han mirado la fecha de celebración del centenario y han expresado su recelo de que el aniversario (el 24 de octubre de 2020) no llegue a festejarse porque el sueño de los Aizpún, Azagra, Altadill, Navaz y otros fundadores acabe de forma abrupta, con un final doloroso. No va a pasar. Osasuna tiene quien le sostenga. Siempre. Lo encontró incluso en tiempos peores, cuando la Federación Navarra de Fútbol, el Ayuntamiento de Pamplona e incluso el compromiso de los periódicos de la ciudad cerrando filas aconsejaba firmar un pacto de mosqueteros. Pero ¿cómo no va a merecer la pena correr un riesgo por Osasuna cuando el aval es una plantilla que ha borrado de su cabeza la palabra desahucio, que no juega por los puntos sino por su honor y el del club, que se pone en la piel de una afición que está siempre ahí, por encima de las categorías, de los rivales y de los contratiempos y que agradece pertenecer a un equipo que nunca se rinde? Uno ve ese estadio teñido de rojo, la felicidad por ganar un partido después de incontables derrotas, y siente que ese corazón que hacer latir a Osasuna es indestructible.

Ya lo dijo Marcelo Bielsa: “Me estimula más la lucha por evitar la humillación y la vergüenza que la búsqueda de la gloria”. Y en esas están Osasuna y el osasunismo en este tramo final de temporada en el que han encontrado motivos para competir sin importar ni la situación del contrincante ni una sentencia que parece inconmutable. Casi nadie alimenta la esperanza de una remontada para la que se han agotado los plazos, pero si es común el deseo de acabar bien, con la cabeza alta, compitiendo y sumando puntos. Lo de jugar mejor o bien o de forma aseada ya es otro asunto que, avanzada la primavera, tiene poca mejora. Y más todavía si el entrenador se empeña en confeccionar alineaciones contra natura, en retorcer los sistemas y en salirse de la norma, que es por donde debió haber transitado Osasuna esta temporada, rumbo que alteraron los agitadores profesionales. Pese a todos ellos, fuertes dosis de compromiso y una repentina aparición de la buena suerte, han venido a premiar de forma consecutiva el esfuerzo de la plantilla. Porque esta mínima remontada también pone en valor a los futbolistas;no solo a los goles del insaciable Sergio León, también la entereza de Buñuel, la brega de Fausto, el juego explosivo de Berenguer...

Tiene mucho valor lo de Osasuna y su afición. Más todavía si lo comparamos con clubes en parecida situación clasificatoria. El Granada, por ejemplo, que termina convirtiendo su partido con el Valencia en una guerra entre los del campo y los de la grada, con gestos irrespetuosos de futbolistas mercenarios a una hinchada harta de pagar y de que la engañen, no solo algunos jugadores, también los responsables de ese club. Bueno, algo de esto último también pasa por aquí... Pero no estamos para dar lecciones sino para defender nuestra propia identidad. Para seguir hasta los cien años. Y, en ese sentido, ayer hubo buenas noticias.

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