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La sociedad observa con distancia el proceso de desarme de ETA

La organización pasó de ser la principal preocupación de los vascos en 2001 a ser la cuarta en el año 2010

Lunes, 10 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:08h

Armamento incautado a ETA (Imagen de archivo).

Armamento incautado a ETA (Imagen de archivo). (Merche Galindo)

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Armamento incautado a ETA (Imagen de archivo).

san sebastián- La sociedad vasca, constantemente apelada como parte activa en el desarme de ETA, ha asistido con cierta distancia al proceso de entrega de los arsenales de la organización terrorista, que en los últimos años se ha visto relegada a posiciones postreras en la lista de preocupaciones de los vascos.

El esquema ideado por ETA para desarmarse ha situado a la “sociedad civil” en el centro de las operaciones, aunque sus representantes han sido exclusivamente vascofranceses y ninguna organización social ni personalidad de Euskadi -al margen de la izquierda abertzale- ha figurado en primera línea, más allá de prestar su apoyo, como han hecho los sindicatos ELA, LAB, UGT y CCOO y todos los partidos excepto el PP y los gobiernos vasco y navarro.

ETA ha pasado de ser la principal preocupación de los vascos (39%) en 2001 a su “práctica desaparición del horizonte cotidiano desde 2010”, tal y como explica el profesor de la Universidad del País Vasco Francisco Llera, responsable de la elaboración del Euskobarmómetro.

Ya en 2005, en plena tregua de ETA, el terrorismo pasó de ser el segundo problema más acuciante para los vascos a convertirse en el cuarto, en un momento en el que este estudio sociológico detectó que incluso la mayoría de los votantes de la izquierda abertzale rechazaba el uso de la violencia.

Cinco años después, en 2010, antes de la declaración del fin del terrorismo de ETA, el sondeo determinó que la violencia de ETA alcanzó un “mínimo histórico” de preocupación, un 2%, en un momento en el que el empleo era el problema que quitaba el sueño a la mayoría de los vascos (52%).

“llega muy tarde”“Hace tiempo que ETA ha dejado de preocupar a la mayoría de los vascos, que, por lo demás, llevan años rechazándola y valoran de forma negativa su trayectoria”, sostiene Llera.

Ahora, casi seis años después del fin de la violencia, el mercado laboral, los problemas económicos o la corrupción siguen protagonizando los quebraderos de cabeza de los vascos, mientras que la violencia, el terrorismo, los presos y el proceso de paz fue mencionado por el 1% de los encuestados por el Sociómetro vasco -la encuesta que elabora el Gobierno vasco- en septiembre de 2016.

“ETA fue preocupación de los vascos durante muchos años, pero el declive de la organización y el auge de otros muchos problemas, como la economía cada vez más precarizada, la corrupción, la falta de empleo, el medio ambiente, el exilio laboral o el TAV, han provocado que una gran mayoría de la sociedad vasca tenga como amortizado el rollo de ETA”, sostiene Fabián Laespada, antiguo miembro de Gesto por la Paz, una de las primeras organizaciones sociales vascas que alzó su voz contra la violencia, y no sólo contra la de ETA.

Gesto por la Paz y otros colectivos similares, como Denon Artean, o, desde otra perspectiva, Elkarri y después Lokarri -ésta última organizadora junto con Bake Bidea de la Conferencia de Aiete- ya no tienen actividad y su relevo lo han asumido grupos de Iparralde, un ámbito en el que el acuerdo político ha resultado más sencillo que al sur del Bidasoa.

Sin ese músculo social, la exigencia a ETA para que se desarme y se disuelva ha correspondido a los políticos, mientras que la mayoría de los ciudadanos “han pasado ya página” y no existe una verdadera movilización social para exigir el fin definitivo de la organización terrorista, que la mayoría da por hecho.

“Los pasos que ha dado ETA siempre han sido tan lentos, tan deseados, tan meditabundos, que siempre le hemos adelantado por todos lados. Una vez más ETA llega muy tarde y la mayoría la miramos con desdén”, explica Laespada, profesor de la Universidad de Deusto.

Sin embargo, en su comunicado del viernes, ETA afirma que sus armas están en “manos de la sociedad civil” y del “pueblo vasco”, aunque los actores que han intervenido son exclusivamente vascofranceses y no son personas referenciales en la Comunidad Autónoma Vasca y Navarra, las que realmente ha sufrido la violencia. - Efe