Un susto en el Valle de Egüés

tras una mala caída, el portero david larumbe quedó inconsciente y necesitó el tubo de guédel para recuperarse

Un reportaje de M.J. Armendáriz. Fotografía Iñaki Porto - Martes, 11 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:09h

David Larumbe, en un partido anterior.

David Larumbe, en un partido anterior.

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David Larumbe, en un partido anterior.

En Sarriguren se vivieron el sábado momentos de pánico que, afortunadamente, hoy se recuerdan como un susto. El guardameta del Valle de Egüés David Larumbe saltó a por un balón por alto con dos rivales y, como consecuencia del contacto, cayó de cabeza al suelo. El portero quedó inconsciente. La actuación del fisioterapeuta del Egüés, Eric Armendáriz, junto a la colaboración de todos (fisio del Pamplona, cuerpo técnico de los dos equipos, jugadores, enfermeras que estaban en la grada y exjugadores), hicieron posible que David Larumbe recobrara la consciencia y fuera trasladado en ambulancia al hospital. Tras 24 horas en observación, en la noche del domingo pudo volver a casa.

El guardameta no recuerda la acción. Tiene esa laguna en la memoria que le han dicho que es probable que no la recupere. Los que no la olvidan son los que la presenciaron en directo. Jorge Valdivielso, su entrenador, recuerda la acción. “Cayó de cabeza, con el cuello torcido y enseguida salimos todos, porque estaba inconsciente. Eric, nuestro fisio, le puso el tubo de Guédel. Yo también sé cómo colocarlo, porque en el curso de entrenador te enseñan, pero en ese momento agradecí la presencia de Eric. Costó abrirle la boca, pero consiguió colocarle el tubo y al entrar esa bocanada de aire, enseguida fue recobrando el conocimiento. Le hacían preguntas y, aunque al principio estaba un poco desorientado, conocía a los que estábamos allí y nos quedamos un poco más tranquilos”.

Eric Armendáriz, el fisio, reaccionó con la celeridad y profesionalidad que la acción requería. Su labor fue aplaudida por todos. Le atendió a Larumbe desde el primer momento y le colocó el tubo de Guédel. “Al principio era difícil abrirle la boca. No le quería echar la cabeza hacia atrás porque la caída había sido fea y no sabíamos si podía haber alguna lesión. Le pusimos de lado y logré colocarle el tubo. A partir de ahí, reaccionó bien y ya nos dio tranquilidad. Le hice preguntas, conocía a la gente, aunque estaba desorientado y preguntaba constantemente cómo iba el partido, si le habían metido gol en esa jugada... Y quería volver a jugar, decía que estaba bien, pero ya le hicimos ver que tenía que ir al hospital”.

Dicen que la ambulancia tardó unos veinte minutos. Larumbe no recuerda el golpe. “El susto fue mayor para los que estaban allí”, entre ellos su novia y su hermana, que pasaron un mal trago. “Ya en el hospital me hicieron un TAC y un escáner y todo fue bien. Y tras 24 horas en observación, como allí me estaba agobiando y todo iba bien, me dejaron ir a casa”.

En su domicilio tendrá que guardar reposo algún día. El guardameta se muestra “muy agradecido a todos los que actuaron y a excompañeros, clubes y amigos por el interés que han mostrado y los mensajes de apoyo”.

Y transmite un mensaje claro: “Ahora estoy viendo vídeos de la acción y veo la importancia de tener personal formado en primeros auxilios en los equipos, fisios capaces de actuar en estas situaciones. Por muchas alegrías que te dé ganar un partido, ninguna es igual que esta”, concluye.