Cuestión de pelotas

MANO | La final del parejas estuvo precedida de una polémica selección y ahora, a las puertas del mano a mano, empresas y seleccionador hablan del material

Iñigo Munárriz - Martes, 11 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Cesta con pelotas, en una elección de material.

Cesta con pelotas, en una elección de material. (Foto: Alex Larretxi)

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Cesta con pelotas, en una elección de material.Irribarria conecta un derechazo durante el Campeonato de Parejas.

pamplona- “Ha habido días que Irribarria-Rezusta han jugado con las pelotas del contrario, no han tenido ningún problema y les han machacado a todos. Hoy en día, discutir que solo saben jugar con un tipo de material es una tontería. Acaban de demostrar que juegan con todo y aparte que cuando han jugado con sus pelotas en ningún momento han sido excesivas. Algún día igual sí que hemos metido la pata, pero en general han jugado con pelotas normales y han demostrado que son los mejores”. Kepa Peñagarikano, autor del alegato anterior, no tiene pelos en la lengua. El seleccionador de material aseguró que en la final se vería que había acertado con los cueros, que no eran excesivos y que la txapela no estaba peligrosamente preparada para los zurdos.

Pero, ¿cómo es el trabajo del encargado de cribar el material? Peñagarikano recibe ocho pelotas de cada empresa, él se encarga de descartar seis y deja una decena para que los manistas elijan tres por pareja. Si no le gustan y no llega a completar la decena, puede pedir que le envíen más. “Si hay algún exceso o algo que no me gusta pues quito y si hace falta más pido más”, corrobora.

Una labor que según atestigua es más compleja de lo que parece. “No es fácil. Para elegir diez pelotas estamos una hora probando, pegándole de todos los lados y viendo qué altura coge el bote. Luego los pelotaris tienen un cuarto de hora para elegir las pelotas y los nervios, las dudas, la tensión... todo se acumula y no es fácil. Además, tú puedes elegir tus pelotas en un cuarto de hora pero para probar las pelotas del contrario tienes un minuto solo. En un minuto es muy difícil saber exactamente si es buena o no”, explica e insiste que para un frontón grande como el Bizkaia y la calidad de los pelotaris en liza los cueros eran adecuados.

Afirmación que no compartía Oinatz Bengoetxea. El navarro declaró estar desilusionado con la elección de pelotas, añadiendo un poco de picante a la final. “A Oinatz, por las tensión o por las dudas o lo que sea, le pareció que era excesiva y lo criticó. Igual no acertó con su crítica o no sé... pero bueno no es tan fácil”, afirma Kepa y concluye: “Para ser campeón, como en todos los deportes, hay que saber jugar con todo, en todos los sitios y con todo tipo de material. Uno no queda campeón jugando solo con su material y en el frontón que mas le conviene. Para ser campeón hay que jugar en Donostia, Bilbao, Pamplona... en todos los sitios y normalmente el que se queda campeón es por méritos propios”.

Una cosa es evidente. Iker Irribarria, con 20 años de almanaque, ya decora la estantería de su casa con el Manomanista del 2016 y el Parejas de 2017. Ambas txapelas logradas con una contundencia casi insultante y una pegada que tiene al rebote como aliado más intimo. De ahí que, al que se intuye próximo dominador de los frontones, se le mire el material con lupa.

Esa potencia - con control- y toda esa controversia que pulula en las elecciones de material pueden acabar desluciendo un curriculum que lleva camino de ser histórico. Irujo logró su primer Manomanista en 2004, con 22 años, en 2005 firmó su primer Parejas. Aimar con 25 años se llevó su primer mano a mano y tres años después el Parejas.


El Material fue “adecuado”

Irribarria está “aburrido”

Precisamente, Jon Apezetxea, técnico de Aspe y botillero frecuente en los partidos de su empresa, comparte la tesis de que todos los comentarios que rodean al prodigio de Arama pueden terminar desprestigiando sus logros, hecho que considera totalmente injusto. “Iker está aburrido. Es el que más pega junto a Rezusta y parece que se les está quitando mérito porque son dos pegadores y está aburrido. En el mano a mano pasó lo mismo y parece que gana por el material y no es así y me parece triste porque se le quita mérito al pelotari”, afirma y recalca que las pelotas de la final eran las indicadas. “Sobran palabras. Ya se ha visto. Al que entiende de pelota y al que sabe no hay que explicarle nada. No había ni pelota excesiva ni pelota baja. Eran pelotas adecuadas para una final y punto”, asevera aunque después matiza: “Ha habido algún día que otro que alguna pelota era baja pero normalmente no. Entran al límite de abajo y de arriba”.

Es curioso que cuando todos hablan de material excesivo, el de Aspe sale a la palestra para afirmar que se ha quitado pelota en este Parejas y que, si se ha pecado, se ha pecado por defecto.

Lo que sí incomoda a Apezetxea es el trato que han recibido Irribarria y Rezusta. Los flamante campeones han ganado 16 de los 18 encuentros del torneo y lo han hecho con la pegada como leitmotiv. Un modo de cimentar su triunfo que ha levantado varias ampollas entre los más puristas, que consideran que allí había más músculo que arte.

“Cada uno tiene sus armas y éstos tienen golpe. Cuando hay pelota éstos le dan más y entonces qué ¿hay que cortarles el brazo? Otros tiene el ancho y ya tienen sus pelotas que no salen del frontis. Cada uno tiene sus armas y hay que respetar”, explica el expelotari.

Su tesis radica en que las pelotas no son vivas, ellos las hacen vivas. “Le dan mucho y les han etiquetado desde el primer día con que juegan con pelota viva, pero bueno, es lo que hay. Se ha jugado con menos material que otros años pero estos le dan mucho y parece que son vivas... no perdona, lo normal es que estos le peguen rebotes”.

Apezetxea considera que Peñagarikano “está haciendo un buen trabajo” y que en el Manomanista se intentara dentro de los límites poner pelota adecuada para dar un buen espectáculo”.

A todo esto, el botillero confirma que toda esta controversia respecto a las pelotas “no afecta” al manista guipuzcoano y concluye: “Éste sabe lo que hay y aunque tiene 20 años sabe en qué mundo anda”.


Pasar de página

Hilar fino en el Manomanista

Asegarce comenzó el Parejas con muchas dudas. Cuando terminó la primera vuelta de la liguilla de cuartos, los cuatro primeros duetos eran de la empresa de Eibar. No obstante, reaccionaron a tiempo para dejar unas semifinales al 50% y colar a Bengoetxea-Larunbe en la final.

La tarea de doblegar a los zurdos se elevaba casi a la condición de gesta y un pelotari experimentado como Bengoetxea sabía que el material iba a ser un factor crucial en el desarrollo de la final. Por eso tras probar los cueros, el de Leitza cargó con dureza. “Antes ya sabía que iba a ser un partido duro, pero pensaba que se iban a controlar todos los excesos. Daba por hecho que ellos iban a sacar material para jugar, porque sin pelotas vivas pueden romper el partido. Estoy decepcionado. Ahora mismo veo el partido con poca ilusión y más jodido que nunca”, declaró un Bengoetxea curtido en mil y una batallas.

La final siguió el guión esperado. Los de Aspe arrastraron el juego a los cuadros traseros, donde un nervioso Larunbe no pudo responder a semejante acoso.

Nunca se sabrá hasta qué punto otro tipo de pelotas hubiera cambiado la historia, pero en Asegarce optan por no mirar atrás.

“Hay que pasar de pagina”, dice José Ángel Balanza, más conocido como Gorostiza, expelotari y técnico de Asegarce. “Le hemos dado tantas vueltas a lo del material y el campeonato ha ido bastante bien con el material quitando puntualmente algún día”, prosigue.

Esos días puntuales a los que hace referencia son, en su opinión, dos: “Hubo un día concreto en Pamplona contra Ezkurdia-Merino que sí que fue excesivo y en la semifinal contra Olaizola-Untoria en Bilbao, pero en líneas generales han sido mejores porque no pueden ganar solo por el material”, comenta.

Lo que está claro es que ahora hay que pensar en el Manomanista y desde Asegarce avisan que se debe prestar especial atención al tema de las pelotas. “En el mano a mano sí que es cierto que al estar dos para la misma cancha hay que cuidar mucho más el material que en el Parejas”.

Gorostiza afirma que el material de antaño era más propicio para el peloteo pero también reconoce que es absurda la comparativa porque los pelotaris han evolucionado muchísimo en el aspecto físico. No todos tiempos pretéritos fueron mejores pero el de Asegarce tiene muy claro qué quiere ver en el torneo que se presenta hoy: “Lo que gusta del mano a mano es que sea competido, luchado y peloteado”, y para ello considera que el material debe ser veloz pero con un bote moderado.


El antecedente

Final del mano a mano de 2016

Irribarria ha ganado dos txapelas y las dos fueron precedidas de una elección de material movidita. El año pasado se enfrentó a Urrutikoetxea en la pelea por el título del Manomanista. Urruti afirmó que las pelotas presentadas por Aspe tenían “una salida del frontis tremenda, que a nada que se le daban se ponían en el 7”, sin embargo, Irribarria optó por no caer en la polémica y obvió las dos pelotas más vivas. “No me han parecido exageradas. Es el material con el que se ha jugado todo el campeonato y los últimos años. Por mi parte estoy tranquilo y no le voy a dar más vueltas. Vengo a ganar y no a discutir de pelotas”, concluyó el de Arama.

Iker no había ido allí a hablar de pelotas, había ido a hablar de su libro. Un libro que de momento tiene buena pinta pero al que, quizás, hasta el último capítulo le observen algún que otro borrón.