Trescientos

Joseja Zamarbide - Martes, 11 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:08h

Bien sea por horarios de trabajo u otras ocupaciones, o simplemente al haber caído anímicamente tras reiteradas derrotas, por alguno de esos motivos decidimos no desplazarnos a Vitoria-Gazteiz, una de las citas ineludibles en el calendario futbolístico de los últimos años. Tan solo trescientos aficionados se desplazaron obviando las teorías que nos llevaron a los demás al desestimiento. No se trata de tres centenares de chalados veinteañeros, sino de una representación de sentimiento y humildad que con nuestros cánticos habituales consiguieron irrumpir el pulso rutinario de una tarde laborable del mes de abril.

A algunos de ellos experiencia no les faltaba, ya que en su personal cuaderno de bitácora ya constaban experiencias similares en otros muchos campos, incluyendo tierras catalanas en aquel tiempo en que la sonrisa llegó a ser mas fácil. Este año ha tocado hacerlo por Euskadi, una tierra en la que posiblemente la próxima temporada no pisaremos. “Pero es mejor querer y después perder que nunca haber querido” cantaba Dyango. Serán otros los horizontes en donde sigamos dando ejemplo de unidad, es lo que la juventud nos está enseñando a hacer, siendo capaces de integrar a edades y sexos transmitiéndonos su pasión, su amor, contagiándonos la emoción ante victorias inesperadas de un club en el que acabó la leyenda del buen samaritano rojo, que tras divisarse la primera moneda en el despacho de las alegrías, conllevó a una precoz disolución de los estamentos del club.

Probablemente en la camiseta del año que viene no figuren sus nombres siguiendo en el anonimato, pero seguro que hasta la Virgen Blanca, testigo de excepción, deseará que este ejemplo de fidelización nunca decaiga y sirva de ejemplo para otros muchos aspectos de esta puñetera vida.

Siempre Osasuna. Beti Osasuna.