Recursos humanos

Conciencia

Por Maite Pérez Larumbe - Martes, 11 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:07h

unos estudiantes preguntan si el cura les dejará asistir a misa y el campesino contesta:¡Qué lástima! Yo no puedo contestarles. Yo soy un hombre muy primario. Estoy sujeto terriblemente a las pasiones. No pienso casi. Cualquier cosa que les dijese sería una tontería. Eso es conciencia de sí. Siempre me ha parecido de una lucidez extraordinaria esta frase de Amanece que no es poco.

El diccionario recoge varias acepciones para el término conciencia. Actividad mental del propio sujeto que permite sentirse presente en el mundo y en la realidad, reza la sexta. Nuestro lugar en el mundo viene definido por las cuestiones que figuran en el carnet de identidad, la historia clínica, la vida laboral, los registros fiscales, los certificados de estudios, formación y penales, el libro de familia, las cuentas bancarias, sus entradas y salidas, los carnets de grupos, partidos, clubes y asociaciones... Superpuestas y en gran medida como emanación, otras cuestiones más subjetivas como la definición que cada cual hace de sí, los relatos personales y la evaluación de las propias capacidades, derechos y deberes.

Solo conociéndonos como resultado de estas variables podemos delimitar el lugar que ocupamos en el mundo, comprender por qué pensamos como pensamos y actuamos como lo hacemos y así, aventurar ciertas previsiones y comprender qué nos ocurre y qué les ocurre a los demás, un doble ejercicio de afirmación y de relativización de lo individual que permite establecer pautas de flexibilidad, objetivos personales, modular la relación con los demás y replantear automatismos ejecutados como soberanos e inapelables.

Vivimos unos tiempos que alientan las dicotomías, el blanco o el negro, conmigo o contra mí. La opinión sobre todo antes que la búsqueda. El desencuentro como estrategia o tal vez como fin. Habría que salir de ahí.

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