Silbidos

Tiros libres directos e indirectos

Por Manuel Osorio - Miércoles, 12 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:08h

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Casi todas las actividades humanas precisan de unas normas y los juegos, en particular, necesitan una reglamentación en la que se regule el modo de sancionar las infracciones. Lo habitual es que se diferencie entre la gravedad de la faltas y se les aplique una sanción proporcional.

Así el fútbol, en su aspecto técnico, diferencia dos grupos de faltas: unas menos graves a las que les aplica la sanción de un tiro libre indirecto y otras más graves que se castigan con un lanzamiento en el que valdrá marcar gol de modo directo.

En el grupo de infracciones menos graves están todas las relacionadas con las cesiones al portero y los excesos de tiempo cuando éste tiene el balón en su poder, también las faltas por juego peligroso sin contacto físico y las infracciones de fuera de juego.

Las que se castigan con libre directo son los empujones, golpeos, agarrones, zancadillas, así como jugar el balón con la mano de modo deliberado y la feísima acción de escupir a cualquier actor del juego. Es sobradamente conocido por los aficionados que todas las acciones castigadas con libre directo pasan a ser penaltis cuando se cometen por un defensor dentro de su área de penal.

Puede que sea menos conocido por el público en general que nunca vale conseguir gol en la portería propia directamente de un saque.

La tendencia en los cambios de las reglas va claramente en el sentido de reducir o acabar con los tiros indirectos. En las últimas modificaciones situaciones que antes se castigaban con libre indirecto han pasado a ser directos, por ejemplo golpear a un compañero de equipo o al árbitro y también las injerencias en el juego de suplentes, entrenadores o masajistas.

Diremos finalmente que cuando el árbitro sanciona un tiro libre indirecto debe mantener el brazo levantado hasta que la jugada concluya y que el reglamento prevé que si el árbitro olvida esta señal y el lanzador tira a gol la ejecución deberá repetirse porque público y jugadores tienen derecho a saber el tipo de tiro que se lanza.

El autor es vocal de Formación y Relaciones Sociales del Comité Navarro de Árbitros de Fútbol