La aldea global

Días difíciles para la tele

Por Txerra Díez Unzueta - Miércoles, 12 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:08h

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desde hace muchos años, el sentimiento religioso de la Semana Santa convive con un espíritu más civil, vacacional y poco orientado hacia la celebración de los hechos religioso a conmemorar y practicar. Los días de Semana Santa, eminentemente religiosos, son ya herencia del pasado, que se mantiene con intensidad en algunas zonas, mientras que en la mayoría de los territorios se impone el descanso, vacaciones y turismo. En estos tiempos vacacionales, la tele trata de encontrar una oferta que le ayude a sobrellevar cinco días de tiempo aletargado, procesional y punto aburrido. La ciudadanía creyente puede alimentarse de la retransmisión de oficios litúrgicos y procesiones variadas con imaginería espectacular;los programadores de las distintas cadenas se las ven y desean para ofrecer programas de cierto interés, ocupando sus parrillas con películas de tono bíblico, clásico romano o similares. Por Navidades y en la Semana Santa que nos inunda, los gestores de lo audiovisual echan mano de existencias en sus almacenes y sacan a relucir producciones de la vida de Jesús, vivencias de Ben-Hur, Espartaco, y otros personajes;episodios de la historia clásica se introducen en nuestros televisores con cadencia cíclica. Ayunos de deportes, ocultados programas de telebasura y similares, dormidas series de éxito para mejores momentos de consumo televisivo, las teles nos ofrecen alcanfor, herencias del pasado y repeticiones de películas requeteconocidas con el marchado de producciones made in Hollywood. Son estos difíciles tiempos para un electrodoméstico que no puede desenchufarse ni en estas calendas de católica religiosidad. Por mucho que los profesionales del negocio se estrujen las neuronas es imposible encontrar alternativas de programas más allá de los habituales. A aguantar que son unos pocos días de tele plana.