‘Sol y sombra’, biografía crítica de Joaquín Sabina con “la música como linterna”

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Javier Herrero - Jueves, 13 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Portada de la biografía.

Portada de la biografía. (Foto: D.N.)

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Portada de la biografía.

madrid- El periodista Julio Valdeón presenta estos días Sol y sombra, cruce de biografía y ensayo sobre Joaquín Sabina, desde los tiempos del “hombre que hizo de la calle un evangelio”, especialmente de noche, hasta el que es a día de hoy, el que vislumbra más principio que final en el ocaso y así lo canta.

Según su autor, es esta una obra que por sus características solo puede nacer de la “admiración”, con testimonios directos de más de 40 personas de su entorno que no renuncia a la “indagación crítica, a las luces y a las sombras”. “Dignificó las letras de la canción popular española, maridando la alta y la baja cultura, la calle y la tradición poética. Ya lo habían hecho otros cantautores, pero no desde sus presupuestos: la tradición norteamericana (aunque tiene también influencia francesa e italiana) combinada con la canción popular hispanoamericana, que lo hizo continuador de una forma de entender la copla”, subraya a Efe. Bajo ese prisma compone Sol y sombra (Efe Eme), “texto biográfico con la música como linterna”, por lo que estructura cada capítulo en torno a sus discos y que intenta alejarse de los relatos que “tiran por lo más pedestre y de los que se centran solo en el Sabina letrista”.

Porque, según subraya Valdeón, siempre hablamos de esa faceta, pero olvidamos que es un músico integral, “el tío que ha escrito Calle melancolía o 19 días y 500 noches, con un estribillo de 1 minuto que es apoteósico”. “Además, ha sido siempre muy inteligente a la hora de colaborar en busca de la canción con mayúsculas, por lo que a su alrededor se creó un laboratorio con los mejores”, recalca Valdeón, que cita a Manu Chao, Enrique Urquijo y Jaime Asúa como satélites eventuales de la órbita sabiniana.

cima y resurección En ese sentido, en el libro ocupan un lugar central Antonio García de Diego y Pancho Varona. “Sin él existe un puñado de canciones maravillosas que no existirían”, justifica el autor, para el que “el gran motor del cancionero sabiniano ha sido la mujer, el amor y el desamor”, y un poco por detrás la nocturnidad. Las primeras líneas arrancan con el origen de sus padres y en ellas queda patente de dónde le viene lo que Manuel Vicent llamó “el amor por los momentos estelares que culminan con un disparate”, esa cosa “tan española”, prosigue Valdeón, “que es el genio para encontrar el reverso de las cosas, la greguería”.

Tras Inventario (1978), el libro va recorriendo la discografía del artista hasta 19 días y 500 noches’ (1999), una “cima” en su carrera, reconoce Valdeón, que afirma que Lo niego todo es una resurrección artística.