Mesa de Redacción

A la directiva de Osasuna (II)

Por Víctor Goñi - Jueves, 13 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:07h

la falta de credibilidad de la directiva de Osasuna, cuyo culmen fue la gestión informativa de la componenda con los acreedores de Vasiljevic una vez que este periódico la desveló, se ha traducido contradictoriamente en una muestra de confianza de los compromisarios para que la junta siga hasta octubre. Nada que objetar a la votación desde la perspectiva formal, aun con la paradoja de que, con todo lo que está en juego en Osasuna, bastaran 129 sufragios para retrasar hasta entonces las elecciones. Sin embargo, cabe constatar la anomalía de que la directiva saliente de las urnas vaya a encontrar configurado el proyecto de esa misma temporada, un hecho inaudito aunque compensado en cierta medida porque ante el descenso a Segunda la nómina de presumibles candidatos aumenta por tener que afrontar un aval menos gravoso. Al igual que esta directiva interiorizó que el mejor servicio a Osasuna era adelantar los comicios -también a la luz de la deriva deportiva-, en su condición de junta en funciones ahora debe conducirse con una integridad sin mácula. No sólo desde la transparencia como guía y sin filtraciones interesadas de parte, sino también con absoluta ética profesional para escoger al próximo entrenador y diseñar la plantilla -la nueva secretaría técnica no tiene por qué dilucidarse antes de octubre- con respeto escrupuloso a los valores del club, más una férrea vocación de neutralidad. Por mucho que los nuevos plazos supongan para los actuales directivos una tentación añadida al fin de sucederse a sí mismos, pues también ellos ganan tiempo para rehacerse sin necesidad en su caso de avalar. Lamentablemente, el futuro de Osasuna se dirime ya sólo en variopintos conciliábulos, lejos del césped.