En el autobús del Dortmund

Por Tomás de la Ossa - Viernes, 14 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:09h

En la plantilla del Borussia Dortmund hay futbolistas de trece países, y en esas naciones las religiones mayoritarias son muy diversas: luterana, protestante, católica, islámica, ortodoxa griega y hasta sintoísta (hay un japonés) y budista (hay un surcoreano). Y seguro que en el lote entra algún agnóstico, algún ateo y, si te descuidas, algún adventista del séptimo día, que la gente es muy suya con sus cosas. Decimos esto para recordar que el deporte va varias décadas por delante de la sociedad -y muchas por delante de la política- en lo que se refiere a integración humana. Queriendo, suponemos, golpear al perverso Occidente, han ido a atentar contra un símbolo como pocos de un proyecto (deportivo en este caso) multirracial. Ni siquiera hace falta que suscribamos que Todos somos el Dortmund, porque de hecho -por nacionalidad, raza, culto o idioma- casi todos estábamos representados en ese autobús.