La aldea global

De fracaso en fracaso

Por Txerra Díez Unzueta - Viernes, 14 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:10h

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el triunfo en la tele produce descarga fenomenal de adrenalina, acompañada de fama, popularidad y pasta a raudales que colma los placeres de los llamados por la gloria a semejante experiencia humana, que transporta a los elegidos a territorios poco alcanzables para el común de los mortales. En contraposición a este estado mágico alcanzado por los triunfadores, tenemos la turba de los perdedores, de los/as mal encarados personajes televisivos que no alcanzan a tocar ni siquiera con la punta de los dedos, la gloria eterna, el éxito glamuroso, el triunfo rutilante, la gratificación económica, la generosa popularidad. Los fracasos en la tele se producen muy habitualmente y la mayoría de los productos se pierden en los números 0 o en capítulos iniciales que si no enganchan con la audiencia, se van al limbo de los justos, al cajón del olvido. En las últimas semanas dos personajes de acrisolada virtud mediática se han pegado tortazos profesionales de órdago. María Teresa Campos e Irma Soriano son ejemplos de esta dura experiencia de nacidas para triunfar, pero caídas en la desdicha de quedarse sin programa una, y no alcanzar el triunfo final en un concurso de telerrealidad, la otra. Dos situaciones duras, críticas, inhóspitas de dos caras de la tele que muerden el polvo del fracaso audiovisual y rumian sus desdichas, buscando al culpable de sus males, mientras que otra docena de personajes se aprestan a luchar por el triunfo en feroz combate en una isla perdida de Centroamérica. Nueva entrega de telebasura con supervivientes en una isla para mostrar miserias físicas y mentales de concursantes bien pagados, pero mal alimentados en un ejercicio de convivencia televisada. La frustración, la derrota, el fracaso son elementos exigidos por los guionistas de estas producciones que inundan las cadenas en oleadas agotadoras de humana trituración a mayor gloria del pueblo, como en la Roma imperial.