A la contra

Novedad

Por Jorge Nagore - Viernes, 14 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:08h

Por inusuales, resultan de agradecer las explicaciones que daba el otro día el ya exconsejero de Educación Mendoza tras dimitir de su cargo. Inusuales porque inusual es irse por decisión propia cuando se dirige un departamento -una dimisión o un cese siempre se ven como una minicrisis- y mucho más porque Mendoza, lejos de achacar a nadie o al destino su situación, dejaba claro que, al margen de querer jubilarse en su puesto de profesor este 1 de septiembre -o eso dijo-, cree “que hay gente que puede dirigir el departamento con más eficacia que yo”. Obviamente, también comentó que le “hubiera gustado otra manera de hacer política por parte de la oposición”, pero básicamente asumía sus propios errores o fallos: “Si hubiera tenido un mayor conocimiento de las entrañas del departamento, posiblemente habría esperado menos para hacer cambios más radicales”, “pagamos la novatada” o “una cosa es ser enseñante y otra gestor de la enseñanza. Yo acepto mis defectos y he reconocido errores”. Esto es completamente nuevo y hay que agradecérselo a Mendoza, en un mundo político en el que nadie acepta un error propio y ni mucho menos lo reconoce públicamente. Mendoza ha cometido errores gruesos tanto en comunicación -PAI, OPE- como en diseño de asuntos -OPE, Prematrícula Modelo D en Zona No Vascófona, becas universitarias- y ha tenido que hacer frente a campañas muy agresivas por, por ejemplo, mandar analizar como se debía un programa totalmente invasivo e impuesto con calzador -PAI- y por prácticamente cualquier asunto que ha movido, pero en ningún momento -al menos por ahora- ha echado balones fuera o ha cargado contra esa presión o el exterior, algo que sí hicieron anteriores consejeros que dejaron el cargo prematuramente en UPN -recuerdo a Berruezo, que cargó contra la oposición, o Pejenaute, que achacó la suya en “no perjudicar” a Barcina-. Y eso es nuevo y agradable.