Mesa de Redacción

De aquellas escuelas

Por Félix Monreal - Viernes, 14 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:08h

No puedo evitar al leer la entrevista con Roser Boix en la que desgrana sus observaciones sobre la escuela rural trasladarme con la imaginación a aquel aula luminosa de la infancia, con cuatro o cinco filas de bancos de madera (con agujero para el tintero), una pizarra nueva junto a la mesa del maestro y otra vieja, de madera agrietada, en un lateral;y presidiendo la clase, un crucifijo flanqueado por los retratos de Franco y José Antonio. En invierno, el atrezzo se completaba con una estufa de hierro. Allí, un hombre severo e intimidador, intentaba repartir los conocimientos y las tareas en un amplio muestrario de chicos (las chicas estaba en el piso superior) de entre 5 y 14 años. Una de las normas básicas en esa estructura, como subraya Boix, era la colaboración de los alumnos de más edad con el maestro en el proceso de enseñanza y aprendizaje. Del tal forma que los mayores no solo dictaban las normas en el recreo sino que nos introdujeron en las primeras letras y los primeros números, las frases y las sumas. Y así, acababas aprendiendo de todo: de lo que venía en los libros y de lo que no. Esa escuela de pueblo, la escuela rural hoy, sobrevive todavía en Navarra en pequeños núcleos de población, sin reminiscencias de la leche en polvo en el recreo ni rezo de Rosario obligado, pero con ese criterio de compartir y ayudar que también es parte sustancial de la educación.