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Roser Boix Tomàs decana de la facultad de educación de la universidad de barcelona

“El alumnado de la escuela rural sabe organizarse y cuáles son sus límites”

Roser Boix Tomàs fue el pasado día 7 una de las ponentes en las jornadas del Consejo Escolar sobre la escuela rural. En ellas repasó las claves del sistema catalán

Una entrevista de G. Montañés Fotografía Patxi Cascante - Viernes, 14 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:08h

pamplona- “Los pequeños, nacidos en la localidad, cuando se incorporan a la escuela rural conocen de antemano algunas de las normas básicas: el respeto al edificio escolar (...), la necesidad de compartir el espacio con alumnados de otros niveles de aprendizaje, la importancia de colaborar con el maestro en el proceso de enseñanza-aprendizaje con compañeros de ciclos inferiores...”.

Roser Boix Tomàs, decana de la Facultad de Educación de la Universidad de Barcelona, se pronuncia así en su artículo ¿Qué queda de la escuela rural? Algunas reflexiones sobre la realidad pedagógica del aula multigrado. Boix Tomàs nació en un pueblo de, entonces, 180 habitantes en la comarca de l’Alt Penedès y acudió hasta EGB a una escuela de una única aula. Tras licenciarse en Ciencias de la Educación, se doctoró con una tesis sobre la formación permanente de las escuelas rurales. Es, pues, una firme defensora de este sistema, y el pasado 7 de abril participó en Pamplona en las jornadas de primavera del Consejo Escolar de Navarra, el órgano consultivo en materia educativa, que giraron precisamente en torno a la escuela rural.

Le iba a preguntar por qué se ha especializado en la escuela rural, pero su caso parece marcado por su propia formación.

-Ahora, aunque trabaje en Barcelona, vivo cerca de mi pueblo y me traslado cada día. Soy hija de agricultores, pero de agricultores pobres. De pequeña siempre había dicho que quería ser maestra, y en los años 60 en la zona rural te sentías ciudadano de tercera categoría. Desde ese primer momento adquirí un compromiso con el pueblo, con el territorio rural. Y la idea es que esos alumnos de las escuelas rurales nunca más se sientan alumnos de tercera o de cuarta.

¿Por qué cree que una familia apuesta por la escuela rural?

-¿En Cataluña? En estos momentos, y esto es reciente, de hace diez o doce años, las familias que optan a los pueblos es para llevarles a una escuela de pueblo [hay 338 escuelas rurales, no todas incluidas en las llamadas zonas escolares rurales, y 11.000 estudiantes], que es mejor, de más calidad, que en las escuelas urbanas. Ha habido un boom. Quizá porque esas familias tenían dos residencias, no podían mantenerlas y se fueron a la zona rural;por apostar por esta escuela;incluso, hay familias de zonas urbanas que trasladan a los niños a escuelas rurales... Todo ello hace que muchas escuelas que tenían 5 ó 6 alumnos hayan pasado a tener entre 80 y 100.

¿Cómo define a una escuela rural?

-En este caso es pública, de pueblo y pequeña. Y con multigraduación, que es la apuesta fuerte del colectivo de maestros, de las universidades y del Departament d’Ensenyament. Consiste en no organizar las escuelas por edades, sino que en un aula haya niños de diferentes edades. La base es que los (estudiantes) grandes enseñan a los pequeños, y los pequeños a los grandes. Y eso en las escuelas urbanas parece muy complicado o, incluso, antipedagógico.

Eso genera una preocupación: que afecte a la formación del alumnado.

-Si una familia cree que eso es perder el tiempo, sabes que su concepto de aprendizaje es tradicional. Es clave que las familias y los políticos lo entiendan. Porque, por ejemplo, los políticos se toman que pasar a una escuela grande supone abandonar el multigrado y tener un pueblo más grande. Y otro problema es que no todos los maestros estén formados para impartir docencia con grupos multigrado, y ahí tenemos una responsabilidad muy grande en las universidades, para que sepan tratar a grupos homogéneos y heterogéneos.

Atender a alumnado de diferentes edades es muy similar a atender la diversidad. ¿Eso es posible con ratios más altas o si faltan recursos?

-Es cierto que pueden faltar recursos, pero en Cataluña ya han zonas escolares rurales que comparten un proyecto educativo común, que les supone compartir maestros itinerantes especializados. Y es habitual que se elaboren sus materiales, porque no pueden basarse en el libro de texto. También tienen conexión a Internet...

¿La escuela rural se presta a probar otras metodologías educativas?

-Yo no soy partidaria de que sea un laboratorio, porque también tiene sus problemas. Podemos hacer pruebas, pero igual que en la escuela urbana, porque los contextos son distintos.

¿El alumnado de la escuela rural nota el salto a otro centro mayor?

-Pero no es un problema de contenido, sino porque pasan a una estructura mayor. Son estudiantes autónomos, y eso no quiere decir que sepan trabajar solos, sino que saben organizarse y cuál es su límite.