Fachadas, el Casco Viejo se pinta de color

En las últimas décadas el paisaje del Casco Viejo ha cambiado de luz, y el color se ha adueñado de las fachadas de sus edificios. La tendencia, que marca la Oficina de Rehabilitación, recupera la estética que tenían los inmuebles en su aspecto original. La normativa solo prohíbe uno, el blanco.

Un reportaje de Marivi Salvo. Fotografía Patxi Cascante/ Javier Bergasa - Viernes, 14 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Curiosa reinterpretación de la fachada, tipo mosaico, en el 54 de Dormitalería.

Curiosa reinterpretación de la fachada, tipo mosaico, en el 54 de Dormitalería. (PATXIC ASCANTE)

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Curiosa reinterpretación de la fachada, tipo mosaico, en el 54 de Dormitalería.

El Casco Viejo es un arcoíris, y en las últimas décadas el aspecto sombrío de la vieja ciudad, ha dado paso a la luz y el color. Y hoy ya no sorprenden fachadas naranjas, verdes, azules turquesa... porque el único límite que marca el Plan Especial de Protección y Reforma Interior (PEPRI) es la prohibición de utilizar el blanco en el acabado final.

No es que el Casco Viejo se haya convertido en una calle de la ciudad noruega de Bergen, en la rúa dorada de Praga, o en el mismísimo caminito de Buenos Aires, pero sí que es cierto que el color, más en la gama de los pasteles habría que precisar, se ha colado en el otrora gris centro pamplonés: “En las últimas décadas, desde los años 80, es cuando se ha producido prácticamente la totalidad de rehabilitaciones del Casco Viejo, así que es cuando obligatoriamente los edificios han notado el color”. Quien habla es Alberto Calvo, responsable de la Oficina de Rehabilitación, quien recuerda que “la mayoría de edificios del casco provienen de mitad o finales del siglo XIX y principios del XX”, aunque “no nos encontramos con un caso palaciego, ni con muchos edificios de mucho valor. Hay alguno -añade-, pero predomina el edificio de crujía estrecha, con uno o dos huecos por fachada, generalmente sencillo, destinados a casas de vecinos”. Por eso, según Calvo, el más frecuente es “el acabado más sencillo, que es el revoco de mortero coloreado tapando fábricas de ladrillo, o de piedra de escasa calidad constructiva como para dejarlos vistos”.

Hay edificios que llaman la atención. En el Rincón de Pellejerías el mosaico de colores es un espectáculo para la vista y hay casas con fachadas en dos colores (meter varios tonos es habitual “para recercados, molduras, carpinterías, etc”.) como Curia 25, vestida de rosa y amarillo;así como impresionante es la Diana cazadora pintada sobre la farmacia Sánchez Ostiz en la calle San Saturnino. Alberto Calvo destaca “tratamientos originales” como el de San Nicolás 15-17, Espoz y Mina 9, con fresco en fachada, Dormitalería, 54, Mercaderes, 18, Calderería, 2, Carmen 25...

el COLOR DE SIGLOS PASADOS El responsable de la Oficina de Rehabilitación considera que “parece que el color era algo habitual en la época (se refiere a los siglos XIX y principios del XX) y en este tipo de edificios acabados con revoco y pintura, cuando se acomete su rehabilitación se pretende recuperar su variedad cromática” original, señala. De hecho, cuando se interviene, en muchos de ellos “se detectan restos de colores en las zonas más protegidas de las fachadas”. Esto ocurre con los edificios de factura sencilla, porque en aquellos “con acabado de los muros de ladrillo visto, encebollado, revocos imitando a ladrillo, piedra, estucos etc., el color a elegir queda restringido por el propio material constructivo de la fachada”.

¿Qué limites hay a la hora de acometer una rehabilitación y decidir el acabado de un edificio en el Casco Viejo? Alberto Calvo explica que “en general, las actuaciones en fachada o en otras partes del edificio se regulan de manera general, tanto en el propio PEPRI, como en la Ordenanza de Ayudas a la Rehabilitación, teniendo en cuenta las características del propio edificio, el nivel de la intervención y su coherencia técnica y constructiva”, aunque precisa que, además, “en algunos casos también incide en las actuaciones el que el edificio esté catalogado” o en una zona muy señalada. Un ejemplo, el recién inaugurado Hotel Pompaelo, dada su ubicación en plena plaza Consistorial, tuvo que mantener en su diseño final su fachada intacta, conservando incluso el escudo que había en la calle Zapatería, y el mirador. Además, el nuevo edificio mantiene casi el mismo color, el vainilla, del anterior, y lo homogeneiza hasta la parte inferior, ya que antes el comercio Ciga tenía el frente de madera, lo que ha desaparecido. Es la única licencia que se ha permitido al nuevo inmueble.

PROHIBIDO EL BLANCOPorque es el PEPRI la normativa que marca las pautas estéticas del Casco Viejo, y recoge en su articulado referente a los acabados de los muros, que “pueden utilizarse como acabados principalmente los revocos, bien pintados (excepto el blanco) o bien coloreados en masa”. En algunos casos singulares “admite el ladrillo de tejar rejuntado con mortero de cal”, añade Calvo. Además del color, el PEPRI incluye un artículo que establece Normas Generales de Estética, regulando “todos los aspectos propios de las fachadas, huecos, plantas bajas, muros...”.

Calle de cOLORES DIFERENTES Cuando una comunidad realiza una rehabilitación de su edificio en el Casco Viejo, el diseño final de la fachada tiene una importancia vital, sobre todo para el arquitecto que ha ideado el proyecto de principio a fin. “Como director de las obras, el arquitecto realiza la propuesta de color”, pero “deber ser aprobada por la Oficina de Rehabilitación Urbana. Los acabados deben estar supervisados por los técnicos”, precisa Calvo y añade que “una de las condiciones expresas de la ordenanza de ayudas es que las obras cuenten con el ok municipal, aunque “generalmente se admiten las propuestas del arquitecto director de las obras con algunos ajustes, sugerencias, limitaciones...”.

¿De qué depende? Lo explica el responsable de la oficina municipal: “En cuanto al color, los criterios de elección pueden verse condicionados por múltiples factores”, como el acabado original del edificio, el de los colindantes, la visión más global de la calle o los posibles acabados del sistema constructivo que se utiliza como acabado. Y una cosa es cierta: “Lo que se busca es una diferenciación cromática entre los edificios”, es decir que haya variedad de colores en la calle y unos se distingan de los otros. Sin embargo, arquitectos consultados lamentan que sea un técnico municipal el que pueda cambiar, en última instancia el color de su edificio, y marcar el pantone que debe utilizar en fachada, “un poco a voleo, porque no hay otro cerca”, indica un profesional, quien sugiere que sería más interesante que se realizara “un estudio previo” sobre el “ornato público del paisaje urbano” y “qué se quiere hacer” en lo que a estética se refiere, como los hay en otras ciudades “como Trento”, recordó y añadió que “habría unas pautas y un responsable real, y yo pienso que el resultado sería más digno”.

¿Sería posible plantear una fachada tipo casa de las conchas, o incluir vidrieras en sus ventanas? “Dependería del caso concreto”, explica Calvo y añade que, por ejemplo, el graffiti “no es un acabado que admita el PEPRI. Como mucho, podría entenderse en algunos elementos de plantas bajas”. Y, de hecho, los hay.

EL PEPRI

Acabado de fachada. En su art. 76 referente a muros, se señala que pueden presentar cualquiera de los siguientes acabados.

-Fábrica revocada y pintada en tonos preferentemente claros, excepción hecha del color blanco.

-Fábrica revestida por tendido con materiales coloreados en masa.

-Aplacado de piedra tipo Tafalla, en piezas cortadas octogonalmente.

-Fábrica de ladrillo caravista, en caso de proyectos singulares en cuanto a tratamiento compositivo y aparejo del material.

Decoración en planta baja. En su artículo 74, se indica que el proyecto de decoración de planta baja se inscribirá en la solución compositiva unitaria que se exige a la fachada.

-La decoración aplicada a la fachada en esa planta no excederá en ningún caso del nivel inferior del forjado que constituye su techo.

-En el caso de que se pretenda dar a la planta baja un tratamiento de zócalo de la edificación, podrá utilizarse aplacado de piedra tipo Tafalla, madera o chapa metálica. Además, cualquier material pétreo siempre que su imagen y color sea compatible con el de ésta.