Igor Ijurra director artístico del orfeón

“No venimos de la costilla de Gayarre, en el Orfeón hay gente normal, lo que nos diferencia es el trabajo y la disciplina”

Igor Ijurra vive uno de sus momentos profesionales más dulces. Ha llevado al Orfeón a cotas inimaginables y ahora, además, abre sus horizontes con la dirección de orquestas

Una entrevista de Fernando F. Garayoa Fotografía Mikel Saiz - Domingo, 16 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Igor Ijurra, en uno de los balcones de la actual sede del Orfeón Pamplonés, con la Plaza del Castillo como fondo.

Igor Ijurra, en uno de los balcones de la actual sede del Orfeón Pamplonés, con la Plaza del Castillo como fondo. (MIKEL SAIZ)

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Igor Ijurra, en uno de los balcones de la actual sede del Orfeón Pamplonés, con la Plaza del Castillo como fondo.

PAMPLONA. Es una de esas personas con las que conversar se convierte no solo en un placer sino en toda un agradable lección musical que llena la mochila hasta rebosar. Ahora, con las miras puestas no solo en el Orfeón, sino más allá, Ijurraanaliza la entidad, su trayectoria y da pistas sobre su prometedor futuro.

Desde octubre de 2005 es director del Orfeón Pamplonés, son ya casi doce años al frente de la institución coral más veterana de Navarra. Bien, ¿qué es, qué ha sido y que será el Orfeón para Igor Ijurra?

-Vamos a quitar mitos, esto es como cualquier otra profesión. El director de coro o de orquesta es un artesano, que requiere de una técnica y un trabajo para desempeñar su labor. El Orfeón es mi trabajo, lo que sucede es que también se funde con mi pasión: la música. Los que trabajamos en lo que más nos gusta pensamos que somos unos privilegiados. Yo estuve 10 años en la coral de Etxarri, hasta 2002, después en el coro de voces graves... y entré en el Orfeón en el momento ideal, con la madurez y la preparación necesaria. Una vez como director artístico, estoy viviendo una etapa muy intensa, dedicada en cuerpo y alma en un 99%, lo que me ha permitido crecer... Y toda esta experiencia acumulada, son ya 25 años dirigiendo coros, me permite tener ahora otra visión de las cosas.

Ha introducido más de 30 obras sinfónico-corales y 7 óperas en el repertorio del coro. Está claro que siempre quedan muchas cosas por hacer, pero, ¿cuáles son sus objetivos inmediatos y cuáles son las obras que tiene marcadas a fuego para hacer con el Orfeón?

-El problema que tenemos los orfeones grandes es que casi nunca nos llaman para hacer música de Haydn hacia aquí;es decir, las pasiones de Bach, el Mesías... En todos los años que llevo no hemos recibido ni una sola propuesta para la realización de esas obras. ¿Por qué? Porque los grupos corales especializados en música antigua se llevan la tostada. Y porque los criterios historicistas mandan que este tipo de obras se quieran hacer con coros de 30 o 40, pero yo soy de los que defiende que el Orfeón, no con 100, pero si con 60, podría hacer una buena Pasión según San Juan.En este sentido, en los próximos años me gustaría hacer una de las pasiones de Bach, adentrarnos en ese repertorio, además de continuar con estrenos de patrimonio de autores navarros, del que ahora vamos a hacer con el Jesucristo en la cruz, de Remacha. Esto es algo que siempre hemos propuesto tanto a la Sinfónica de Navarra como al Gobierno foral, y ahora vemos que hay una especial sensibilidad hacia ello. Pero como nosotros no producimos, tenemos ese handicap, es decir, de cada diez conciertos sinfónicos corales, en ocho nos dicen si queremos hacer un programa cerrado, y no hay lugar a una negociación. El problema del director de Orfeón, ya como músico, es que no puede hacer la programación que a él le gustaría al 100%, porque el mercado en el que nos movemos es así.

Pero, concretando, ¿qué ofrecerá en los dos próximos años el Orfeón?

-El maestro Gergiev ya anunció que vamos a ir al ciclo Noches Blancas de San Petersburgo, al que acudiremos con un repertorio nuestro,que puede ser español o vasconavarro. Por otra parte, con la Sinfónica de Navarra (OSN) nuestra idea es seguir haciendo obras de gran repertorio, pero a su vez sumaremos piezas de autores conocidos pero que se hacen muy poco, también para que la gente vea que no estamos repitiendo siempre lo mismo. No puedo decir todavía las obras que haremos con la OSN porque son ellos los que tienen que presentar su programación. Por otra parte, como la Sinfónica de Navarra es una orquesta mediana, con otras orquestas extranjeras sí que haremos obras como la segunda u octava de Mahler, de forma que compensemos. Es lo que sucede cuando trabajamos con Gergiev, que intentamos hacer piezas a las que no llega la OSN y darle al público un producto que aquí no podemos hacer.

Para que un coro evolucione, su director también debe estar en continua formación, algo que Igor cumple a rajatabla, ya que suma a su estudio regular y constante numerosos cursos pero también direcciones y trabajos al mando de otras formaciones. En este sentido, ¿cuáles son sus proyectos inmediatos paralelos al Orfeón?

-Antes de entrar en el Orfeón ya había hecho muchísimos cursos, pero no fue hasta 2006 cuando me saqué el título en Musikene de licenciado superior en dirección de coros. Posteriormente, abrí todavía más el rango y he realizado varios cursos de dirección de orquesta. Además, me gusta ir a escuchar ensayos y conciertos, también estudio francés, y mi siguiente paso será el alemán. En cuanto a los proyectos, mientras he sido director del Orfeón he dado algunas conferencias, pero todavía no era el momento, hasta que llegó el año 2015, de que yo trabajara más, porque tenía que dar mucho al Orfeón. Ahora vivo una etapa en la que quiero seguir en la entidad, por supuesto, pero creo que debo abrir mis horizontes. Como músico, yo, por sus características, no puedo hacer determinado repertorio con el Orfeón. y creo que ha llegado un momento de madurez en el que debo enfrentarme a dirigir coros profesionales, como ya hice en 2014 con el de RTVE. Y ahora tengo otra invitación para dirigir un coro nacional el año que viene, en primavera. Además, también estoy invitado para dirigir a la Orquesta Sinfónica de Málaga y al coro Carmina Nova, interpretando el Mesíasde Händel, en diciembre. Actualmente puedo afrontar estos trabajos gracias a que cuento, desde enero, con una subdirectora, Mari Paz Arizkun. Creo que esto es bueno para la entidad, porque si invitan al director del Orfeón, significa que está capacitado, y eso es prestigio para la institución.

El Carnegie, la Fura, Gergiev... por citar algunos de los hitos más relevantes de cara al público. Así, el Orfeón ha elevado tanto sus metas que es difícil superarse a sí mismo;pero dicen que lo más difícil no es llegar a la cima sino mantenerse.

-En diez años, hemos hecho cosas que ni yo cuando entré, ni la junta que mi fichó, pensábamos que se podían lograr. Mi objetivo era salvar el primer año, ya que entré en una crisis, con pocos orfeonistas;luego estabilizarnos, cantar en Navarra y el País Vasco, y conseguir salir un poco a Madrid y a Francia. Pero antes de dar nuestro primer concierto con orquesta en Francia, en 2013, ya habíamos ido a México en 2007, a Nueva York (Carnegie Hall) y Washington. En lo artístico, nosotros no dimos pasos, dimos brincos, y eso supuso muchísimo esfuerzo. Después del 150 aniversario yo quería haber parado un poquito más, algo que no pudimos lograr en 2016. Por eso voy a plantear dos temporadas, 2017 y 2018, más tranquilas. Ahora tenemos que aspirar a tener menos cantidad y más calidad, debemos renovar a gente y, por otra parte, la gente joven no está cuajando, pero no porque no tengan calidad, sino porque la precariedad laboral, y esto lo quiero remarcar, es muy grande, y eso hace que de los 25 jóvenes que han entrado en los últimos tres años siguen solo 11... y no se atreven a pedir permisos, o no se los dan, o trabajan 11 horas diarias. Este es un desafío al que tenemos que enfrentarnos ahora en el Orfeón, y haremos una campaña de captación de voces en breve. Es complicado encontrar gente que se comprometa a ensayar tres veces a la semana. Teniendo en cuenta todo esto, debemos mantener el prestigio a través de la calidad y continuar en los circuitos internacionales. No hay ningún coro en Navarra que pueda hacer lo que hemos hecho nosotros en los últimos 10 años, trabajando con números uno, como Gergiev o Juanjo Mena. El Orfeón te da mucho, pero también hay que darle mucho. No venimos de la costilla de Gayarre, aquí hay gente normal, lo que nos diferencia es el trabajo y la disciplina. Y somos un coro que sigue yendo a cantar a capela a pueblos de Navarra y que incluso ha ampliado el perfil para llegar a otro público, cantando con Erramun Martikorena, por ejemplo. Pero es que el Orfeón recibe ayudas públicas y éstas tienen que revertir en la sociedad, y por eso contamos con coros de niños, juvenil, con actuaciones de componente social... Es algo que tenemos claro, como la apuesta por los compositores navarros, de los que siempre hay una obra en nuestros conciertos a capella.

Director de coro, de orquesta, conferenciante, divulgador, cantante... Todo esto es Igor Ijurra, profesionalmente, pero, ¿cómo se define a sí mismo?

-Soy una persona con muchas inquietudes, me importan muchas cosas. Nunca pensé en ser profesional de la música, ya que para mí era algo como el montañero que va al monte, indispensable, pero no lo veía como una profesión, quizá porque con 16 o 17 años no destacaba o nadie vino a darme el empujón necesario. Soy una persona que intenta estar al día, que lee mucho, me importa mi pueblo, toda la precariedad laboral que estamos sufriendo... Me interesa la discapacidad, porque tengo un hijo con discapacidad. Como euskaldun, me preocupa todo lo relacionado con el euskera, aquí tendría que haber un pacto por el euskera pero de verdad, no de boquilla, y dejar a un lado la política porque es un patrimonio de todos: del que lo habla, del que no lo habla, del que se siente vasco, del que no se siente vasco... Es un tema con el que creo que no se debe jugar.

¿Cuáles son sus claves a la hora de dirigir un coro y, principalmente, de trabajar sus voces?

-Yo tengo una idea de sonido, de cómo me gustaría que sonara un coro, y estoy obsesionado con eso. Una formación coral es un instrumento que se forma con instrumentos individuales, y tienes que intentar fraguar tu idea con el material que tienes. ¿Qué me gustaría que se dijera de un coro mío? Pues que al igual que cuando comienza a sonar un tema de AC/DC todo el mundo sabe que es AC/DC, que cuando nos escucharan, dijeran: “Este es el Orfeón Pamplonés”. Es decir, tener personalidad. Para lograrlo hay gente que incide más en el ritmo, en otras obras buscas más la afinación, otras el texto... yo cada vez incido más en el ritmo, porque si no vas juntos, aunque estés afinado, al final no estás afinado del todo. Por eso tengo claro que la faceta rítmica de ir juntos es muy importante;pero ojo, todas las partituras no se construyen igual, y cambian tus objetivos.

En una comunidad como Navarra, con una tradición coral tan importante, ¿no cree que hace falta poner un poco de orden? Y, por otra parte, ¿qué nos falta para sacar brillo a toda esta multitud de coros?

-No tenemos tanta cantera. En la música coral, aunque en los últimos años están proliferando los coros infantiles, todavía hay más coros de adultos que de niños. Con eso está todo dicho;necesitamos más coros infantiles y juveniles, lo que sería el primer y el segundo paso. Ahora es complicado que los jóvenes se sientan atraídos por un coro sino lo han probado desde niños. Pienso que tiene que haber un sistema educativo que, en general, fomente las artes, pero las asociaciones musicales somos las que tenemos que impulsar. Y, en cuanto a lo de poner orden, sí que he visto que en algunos momentos había una falta de criterio en las altas instancias en cuanto a qué queremos en la música. Diferentes programadores de una misma actividad en una ciudad pequeña, por ejemplo;¿no sería mejor un mismo programador pero potente? Igual hace falta unificar gestión y recursos para poder ofrecer una temporada mejor. Cada uno tiene la libertad de hacer las asociaciones que quiera, pero luego el Gobierno debe tener criterio, técnico o político, de elegir por qué apuesta.

¿Cree que el Orfeón Pamplonés es un institución privilegiada en el trato recibido por las instituciones, o debe ser así?

-Si fuera una persona ajena al Orfeón, con su derecho a recibir ayudas, probablemente estaría pensando que sí. Pero si tengo que juzgar la actividad que ha tenido el Orfeón, lo que ha revertido en la sociedad navarra en términos de conciertos y de nombre, además de la gestión interna que hemos hecho, que ha sido magnífica, creo que ha sido un dinero muy bien invertido y aprovechado. No solo por el propio coro, para crecer artísticamente, sino que gracias al Orfeón, Pamplona y Navarra se pone en el mapa. Pero todo es discutible, si estuviera fuera, seguramente sería más crítico. Lo único que digo es que al dinero que se nos ha dado le hemos sacado el mayor rendimiento posible. Somos un ciudad con un gran potencial cultural y tenemos que ser conscientes de lo que podemos ofrecer, que esto no solo son los Sanfermines.

Vinculado especialmente a Lorenzo Ondarra, ¿tiene en mente algún proyecto respecto a su obra?

-Él, en 2009 (murió en 2012) me dio una copia de todas sus obras, ya que los originales están en poder de los Capuchinos. Yo siempre intento que se hagan obras suyas, y al que me pide partituras suyas, se las dejo. Este año participaré en el 11 congreso mundial de música coral, en Barcelona, en julio, en el que ofreceré una comunicación titulada: Lorenzo Ondarra, el puente entre la tradición y la vanguardia en la música vasca.Me falta tiempo, pero uno de mis objetivos es difundir su obra. Lamentablemente, las grabaciones y las ediciones están muy difíciles. Ondarra es indudablemente uno de los mejores compositores navarros y músico completo: organista, divulgador, pianista acompañante, divulgador, galardonado con el premio nacional de las Bellas Artes en 1969. Por otra parte, dar a conocer la obra de Ondarra es reivindicar a un tipo de músicos que se van a olvidar rápido porque su música no es sencilla, ya que, y yo lo entiendo, los coros y los programadores quieren hacer música fácil y dulce, pero que, desde mi punto de vista, me parece redundante y facilona. Por eso a veces prefiero hacer obras que tengan más jugo. Y por eso me identifico mucho con la música de Ondarra.

¿Qué es la música para Igor Ijurra?

-Algo imprescindible.

Los últimos años del Orfeón han sido muy buenos, pero, ahora mismo, ¿qué le falta a la entidad?

-Una sede mayor. También me gustaría tener más cantera, pero es que tampoco tenemos el espacio físico para desarrollarla. Y es que, ahora mismo, al Orfeón le faltan voces, sobre todo de hombre. Y también tenemos que seguir pensando que podemos lograr retos importantes pero sabiendo que tiene que haber sacrificio porque no es fácil mantener el prestigio conseguido. Y, sobre todo, no olvidarnos de lo que somos, un coro amateur, que si quiere estar ahí, hay que trabajar mucho.

biografía

Formación y pasión. Nacido en 1973 en Etxarri Aranatz, Igor Ijurra Fernández es, desde octubre de 2005, el director del Orfeón Pamplonés. Es titulado en Canto, Solfeo, Teoría de la Música y Transposición y Acompañamiento por el conservatorio Superior de Música Pablo Sarasate y Titulado Superior en Dirección de Coros por la Escuela Superior de Música del País Vasco (Musikene). Ha sido director de la Coral de Etxarri Aranatz (1992-2002) y ha dirigido también al Coro de Voces Graves de Pamplona (2003-2007).

tres apuntes

Una obra. El Réquiem alemán,de Brahms.

Un escenario. Para dirigir, el Palau de la Música de Catalunya. Para oír, la Concertgebouw de Amsterdam.

Un autor. Brahms.