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La otra crónica

Los sueños se alimentan

Por Javi Gómez - Domingo, 16 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:09h

decía Vasiljevic en la previa que Osasuna viajaba al Calderón con “poco que perder”. Y así era. Lo único que tenía que hacer Osasuna era competir dignamente y esperar si el rival daba pie a la posibilidad de sacar algún punto. Pero los rojillos no lo hicieron. Ni mucho menos y dejaron languidecer el sueño de realizar la heroica por inanición.

Que el Atlético es un plantel de cuidado era sabido. Que ayer contra Osasuna jugó con los menos habituales, también. Ojo, que esos suplentes habrán costado como toda la plantilla rojilla, sin duda.

Pero Osasuna llegaba eufórico, contento, alegre. Dos victorias consecutivas casi no entraba en el sueño de los más optimistas y, aunque nadie lo expresaba públicamente, cualquier aficionado rojillo esta semana ha echado así de reojo un vistazo a la clasificación y al calendario.

Osasuna no tenía nada que perder, pero no aprovechó la ausencia de presión para ser valiente;más bien ni se acercó una vez a Oblak

Todo lo que se le pedía a Osasuna era que mordiese, que apretase al Atlético de Madrid, que le recordase que se juega unas semifinales de Champions el martes y que los rojillos se están jugando la vida. Pues no, ni mucho menos. Parecía, de hecho, al revés. Mordió más Thomas, cuyo único incentivo es ganarse algún minutillo más adelante, que todo el centro del campo rojillo.

Lo de Olavide merece caso aparte. El chaval ha cumplido en los dos carriles en los dos partidos anteriores, pero ayer tenía delante a los miuras y eso son palabras mayores para apenas llevar un mes en toda su vida entrenando en esa posición. A lo mejor, colocar al futuro (que ya debería ser presente) dueño de ese lugar, Buñuel, hubiera sido más útil. Y ya si a Olavide se le da la oportunidad en sitio natural, pues alegría doble.

Y entre unas cosas y otras, el Atlético metió tres y pudo haber colado alguno más. En cambio, Osasuna ni se acercó a Oblak (aclaración: jugó él, por si no lo vieron por la tele). Es doloroso ver que los rojillos lanzaron dos veces, las dos fuera de los tres palos y una de ellas desde casi el centro del campo. La derrota era algo que entraba en el guión, pero con lo difícil que es generar ilusión, al equipo le faltó, simplemente, mantenerla con un partido lleno de garra y lucha.

En fin, que ayer Osasuna tenía muy poco que perder, pero la falta de hambre del equipo hizo que el sueño que habían alimentado la semana pasada, vuelva a sufrir de inanición.