De lunes

Gentrificación

Por Pablo Gorría - Lunes, 17 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:06h

v eo en un reportaje de televisión a un camarero buscando alojamiento en Ibiza. Le piden 500 euros al mes por una cama en una habitación triple compartida en un piso en el que viven siete personas. Leo que en Mallorca trabaja el movimiento Terraferida (tierra herida) para oponerse a la turistificación masiva de la isla. Se quejan de que una conocida plataforma de arrendamiento de pisos por Internet, que en principio nació para poner en contacto a particulares, se ha convertido en el escaparate de empresas que copan el mercado. Dicen que entre veinte personas tienen el 17% de todos los alquileres disponibles en Mallorca, algunas con hasta 500 inmuebles. Un negocio enorme que al parecer tampoco paga los impuestos que le correspondería. Aena ya ha avisado de que va a tener problemas para alojar a sus trabajadores este verano en las islas por falta de camas. Alertan también de una nueva burbuja inmobiliario-turística que fomenta la venta de pisos con el horizonte de grandes ingresos si se alquilan a turistas a través de esas empresas en la sombra.

Es la gentrificación, la ocupación de espacios urbanos enteros por personas ajenas, en este caso por los turistas. Los vecinos ven cómo suben los precios de los alquileres, de la hostelería, del comercio, en una masificación descontrolada. A más turistas, más negocio, a costa de cambiar la vida de los vecinos de esos barrios que están librando auténticas batallas para evitar que sus calles se conviertan en centros temático del ocio masivo. Barcelona, Madrid y otras ciudades llevan años con este problema. Salvando las distancias, algo de eso tenemos también en nuestro Casco Viejo con la hostelería. Son los inconvenientes que trae consigo el éxito del turismo de masas. En una pared de Mallorca han pintado: “Tourist go home, refugees welcome”. Pues sí. Es llamativo que no aceptemos entre nosotros a unos pocos refugiados extranjeros pero vendamos barrios enteros a los turistas.