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Poco más que un escaparate

Por Javier Encinas - Lunes, 17 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:06h

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Hace ya muchos años que el Aberri Eguna dejó de ser lo que era. Incrustado en pleno periodo vacacional de un calendario religioso de éxodo masivo, la festividad no solo no tiene el respaldo multitudinario de épocas recientes, sino que va a menos en cuanto a interés social se refiere. Y los partidos lo saben. De hecho, solo la izquierda abertzale convoca una manifestación al uso, si bien lo hace a través de la red Independentistak y enmarcada en un amplio programa de carácter lúdico como principal reclamo para garantizarse la asistencia de algunos de sus incondicionales. El PNV, por su parte, se limita a cumplir el expediente. Coloca unas sillas en una céntrica plaza de Bilbao que ocupan mayoritariamente gente que supera de largo el medio siglo de edad y celebra un breve acto político. Los jeltzales ya tienen la cita anual del Alderdi Eguna para movilizar a sus bases en una fecha mucho más idónea para ello, como lo es el comienzo del otoño. A esta fiesta que cotiza a la baja se ha sumado, desde el año pasado, Podemos, pero lo hace sin alharacas. También opta por la sencillez de un acto, consciente de que no se dan condiciones para otro tipo de pretensiones.

No hay engañarse, ni mucho menos rasgarse las vestiduras por esta realidad. A la mayoría de los nacionalistas vascos le pilla el día de su patria fuera del territorio, y si no son más los que se marchan es porque razones económicas o laborales se lo impiden. Pero ni tiene mucho sentido que el principal periodo vacacional de la primavera se rija por un calendario católico que baila de fechas, ni se puede aspirar a que la ciudadanía condicione sus planes a esta reivindicación. En este contexto, el Aberri Eguna se ha quedado en poco más que un escaparate para lanzar proclamas partidistas en medio de un vacío informativo. Quizá sea esto último el factor que todavía mantiene viva esta celebración, ya que todo lo que la rodea goza de una repercusión mediática nada desdeñable.