un barrio que pertenece a cuatro ayuntamientos

Erripagaña: particularidades de un barrio partido en cuatro

Pamplona, Burlada, el Valle de Egüés y Huarte comparten la propiedad de la zona y hacen lo que pueden para coordinar esta rareza geográfica

Mikel Bernués | Javier Bergasa - Martes, 18 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:06h

Vista general del barrio de Erripagaña.

Vista general del barrio de Erripagaña. (JAVIER BERGASA)

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Vista general del barrio de Erripagaña.La avenida Erripagaña es de Pamplona hasta la rotonda, un tramo más de Burlada y el final del Valle de Egüés. Tres dueños para una avenida.En La Valeta los números impares pertenecen a Sarriguren y los pares (como el número 10 del edificio que se refleja en la imagen) son de Burlada.Nuevo semáforo en la calle Roma, en una zona que depende del Valle de Egüés.
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Pamplona/burlada/sarriguren/huarte- Erripagaña es un barrio en desarrollo, joven y tranquilo. También es un lío morrocotudo, un topónimo sin patria ni realidad administrativa propia. Tiene cuatro dueños y sus vecinos comparten tres códigos postales. Las dudas surgen hasta para ponerle nombre. Con E o sin E, con Ñ o con N.

Hay números de la avenida Erripagaña que pertenecen a un municipio, pero el bordillo de esa calzada es de otro. Así que puedes vivir en Burlada y tener el coche aparcado en la puerta de tu casa y en el Valle de Egüés. La locura llega más lejos. Algunos vecinos del bloque que se levanta sobre el bar La Zarzaparrilla, en esa misma zona de la avenida (rodeada con un círculo en el mapa), tienen el domicilio partido en dos y pueden sentarse en su sofá de Burlada a ver la tele que está en Sarriguren. Más de lo mismo: Si tu portal cae en el lado par de la calle La Valeta eres de Burlada. Y si eres impar de Sarriguren. Con todo lo que eso conlleva. Distintos impuestos y distintos servicios, como pasa con las escuelas infantiles o las instalaciones deportivas.

Puedes tener la guardería a tiro de piedra en Mendillorri y que te corresponda la de Burlada aunque te pille más lejos. Para amortiguar este asunto de las distancias, Burlada ha planteado los dos últimos años algún tipo de transporte escolar a su municipio, propuesta que aún no ha germinado.

más curiosidadesHasta el último cambio de mugas, mediante decreto foral de mayo de 2014, en el campo de fútbol de Erripagaña un equipo podía sacar un córner desde Pamplona y rematar a gol en Burlada, proeza al alcance de muy pocos conjuntos. Y la confusión, en otro ejemplo para describir este sinsentido, llevó al actual alcalde de Burlada y su equipo a hacer un acto de campaña en el Valle de Egüés. Cuando se enteraron del error movieron sus bártulos unos pocos metros y, entonces sí, pidieron el voto en el municipio en el que se presentaban a las elecciones, que es lo suyo.

Las Policías de Pamplona, Egüés y Burlada a veces tienen que recordarse si le toca a uno o a otro atender un accidente. “Calle La Valeta impar tuyo, La Valeta par mío”. Dicen que no pasa de pequeñas anécdotas, entre otras cosas porque se realizan reuniones periódicas con el coordinador de Policías locales de Navarra y porque existe un convenio marco de colaboración entre los cuatro Ayuntamientos. También porque, como reconocen los distintos cuerpos, impera la buena voluntad entre todos. Antes todavía era más complicado. La muga entre municipios se establecía en las medianas. ¿Y quién asumía las competencias si justo ahí se accidentaba un vehículo? Para evitar estas dudas, ahora la línea discurre por el bordillo de la acera.

los vecinosHaciendo un poco de trampas con esta rareza geográfica, si los vecinos de cada entidad administrativa hicieran piña y votaran en masa en los presupuestos participativos de Burlada, el Valle de Egüés y Huarte (se están construyendo dos bloques en su terreno, pero de momento no tiene inquilinos) podrían conseguir, por ejemplo, tres parques infantiles nuevecitos, pagados por tres ayuntamientos y casi en el mismo sitio.

Este supuesto es mentira, pero se parece mucho a la realidad. “Ahora Burlada va a montar un parque infantil, y Egüés tiene otro 200 metros más allá. Cada uno hace su parte, pero si fuera un solo Ayuntamiento en vez de dos o tres columpios igual podríamos tener uno más grande y cubierto”, explica Javier Martínez, de la Asociación de Vecinos de Erripagaña, que señala la falta de una dotación cubierta como una de las carencias del barrio. “Quieras o no, supone un hándicap a la hora de funcionar”, resume sobre Erripagaña.

Martínez pide “un paso al frente” de estas cuatro administraciones, “que se mojen y digan qué intenciones tienen con el barrio. En las reuniones de la comisión intermunicipal los ayuntamientos han quedado en hacer esta reflexión interna, pero es algo que todavía está sin madurar. Aquí hay bastantes promociones en marcha y creemos que hay que empezar a decidir, porque las decisiones no son de hoy para mañana. Todo tiene un recorrido”, dice.

Apunta a más diferencias curiosas entre unos y otros: en la campaña de invierno el Valle de Egüés pone a disposición de sus vecinos un cubo con sal para la nieve;el resto de Erripagaña no lo tiene. También habla de distintas soluciones ante un mismo problema, como el exceso de velocidad en la avenida Erripagaña. “Egüés ha decidido poner pasos de peatones elevados y Burlada adoquines para las villavesas”.

Entre las complicaciones que les surgen como asociación, comenta la gozada burocrática que supone, a la hora de preparar las fiestas, lanzar instancias y peticiones a cuatro ayuntamientos o esperar a que se pongan de acuerdo para ver en qué colabora cada uno y cómo.

comerciosHace dos o tres años una de las reivindicaciones vecinales era la falta de comercios. Ahora hay de todo. Bares, carnicería, pescadería, panadería, frutería, tienda de ropa, etc... En la avenida Erripagaña (Sarriguren) se encuentra la librería La Valeta. Y en la misma acera, en una eterna caminata de 30 segundos, llegas al bar restaurante Al Punto, en Burlada. La primera lleva abierta medio año;el segundo algo así como año y medio.

Dice Juan Cruz Areta, dueño de Al Punto, que las distintas realidades administrativas no tuvieron peso en su decisión. “Fuimos a por el local. Esa es la madre del cordero. Un buen local en el que puedas poner terraza”. En la librería, y después de barajar muchas alternativas, les convenció la zona porque está plagada de gente menuda, ideal para el negocio que plantean, y porque uno de los propietarios vive en el mismo bloque. Una vez decididos, Mikel Olaiz y Miguel Sádaba sí aseguran que “en comparación con Pamplona hay mucha diferencia para lo que son licencias de obra y de apertura. Aquí es más barato y más rápido, y además hay una serie de ayudas del Ayuntamiento”.