Música

Revolviendo archivos

Por Teobaldos - Miércoles, 19 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:07h

Coral de Cámara de Pamplona, capilla de música de la catedral y conductus ensemble

Director Coral:Gálvez. Director Capilla:Sagaseta. Director Conductus Ensemble: Andoni Sierra. Piano: N. Egaña. Órgano: J. Ayesa. Arpa: A. Griffiths. Sopranos: Miral, Setuáin, Huarte, Baines, Polishchuk, Montoya. Mezzosoprano: Ana Olaso. Tenor: V. Goldaracena. Barítono: J.A. Hoyos. Programa: obras de Grassi (+ 1703), Sertori (1772), Sagaseta (1935…). Programación: Festival Sacro del Ayuntamiento de Pamplona. Lugar: Catedral de Pamplona.Fecha:12 de abril de 2017. Público: lleno (gratis).

La musicóloga María Gembero, en su magnífico estudio sobre Francesco Grassi -disponible en la red-, resalta la importancia de la Catedral de Iruña. Es un músico que tiene obras en más de treinta archivos de toda Europa (El Escoria, Burgos, Aranzazu, entre ellos). La Misa a 8 voces y, sobre todo el Dixit Dominus, eran, pues, cantados con cierta asiduidad;más el último, que tiene dos versiones con enriquecido acompañamiento. La Misa a 8, es una composición austera, que viene del estilo antiguo polifónico, sin complicaciones vocales para los intérpretes, pero con una robustez espiritual que la dotan de una hermosura compacta. Está acompañada por un bajo continuo potente -positivo, chelo, fagot- que sostiene muy bien el edificio un tanto homófono de la obra, que, sin ser muy brillante, sí que está bien diferenciada en los dos coros, y cuya mayor belleza radica, precisamente, en su conjunto coral, con un resultado final que acerca a la oración más que a la teatralidad. La versión de Gálvez -siempre un director seguro- se atiene a ese matiz, más bien de gravedad, logrando sonoridad homogénea de los coros -las dos formaciones corales, entremezcladas- y con un tempo ajustado a la acústica de la catedral, que no admite más viveza.

El Dixit Dóminus del mismo autor, ya con acompañamiento orquestal, es más adornado y vitalista, y nos va acercando a lo que será el clasicismo dieciochesco del siguiente compositor, también del archivo catedralicio, Girolamo Sertori.

Con Sertori retomamos una mayor inspiración melódica, de adorno, de agilidades vocales -sobre todo en solistas-, y de mayor protagonismo orquestal. Esto último, sobre todo. Ciertamente, en proporción, llama la atención la amplia introducción instrumental, que otorga a todo un sentido más teatral. En el Kyrie sobresale un dúo bien llevado entre soprano y mezzo, también el diálogo entre los dos coros. Y vocalizaciones comprometidas en bajos. En el Gloria se luce la soprano, con el único solo que pasa del par de compases;porque aquí, los abundantes solistas, entran y salen del conjunto coral con cortísimas intervenciones que, por cierto, a más de uno, sorprendían. Faltó un poco más de ajuste, ya que el tempo, aquí, no podía ralentizarse más, para que la obra no perdiera carácter. La orquesta, muy bien en su cometido, con detalles en trompetas, por ejemplo, nada invasoras y brillantes (Sanctus). Del Credo, fue hermosísimo el dúo coral femenino con el arpa (Et Incarnatus).

Cerró la velada el Laudate del actual Kapellmeister Sagaseta. Obra muy interesante;se sale de lo corriente, suena un piano en la iglesia, tiene atmósfera impresionista, neorromántica, modernidad, cambios de ánimo y de ritmo, y un amén desvanecido de honda espiritualidad. Se escucha con agrado. Del estudio de Gembero uno aprende, también, que esa tradición de organizar las Vísperas de San Fermín, por ejemplo, con diversos autores (García, Remacha), ya viene de antes (Grassi con G. de la Huerta).