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La juez decreta prisión sin fianza para el autor del atropello mortal de Tudela

Le imputa homicidio imprudente, delito contra la seguridad vial, omisión del deber de socorro e imprudencia grave
El atestado señala que intentó limpiar la sangre

Fermín P-N./J. Morales Fermín Pérez-Nievas - Miércoles, 19 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:06h

Un vehículo de la Policía Foral traslada al joven Abel L.P.C. después de que la juez ordenara su ingreso en prisión provisional.

Un vehículo de la Policía Foral traslada al joven Abel L.P.C. después de que la juez ordenara su ingreso en prisión provisional.

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Un vehículo de la Policía Foral traslada al joven Abel L.P.C. después de que la juez ordenara su ingreso en prisión provisional.

Tudela/PAMPLONA- La titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 4 de Tudela decretó ayer el ingreso en prisión comunicada y sin fianza del joven Abel L.P.C., de 28 años y vecino de Milagro, que el domingo atropelló mortalmente al zaragozano Carlos Pellejero Remacha, de 20 años, e hirió a dos chicas, una de ellas la novia del fallecido. La juez, que le imputa un delito de homicidio imprudente , un delito contra la seguridad vial, un delito de omisión del deber de socorro y un delito de imprudencia grave, considera “necesaria” la medida cautelar por “la gravedad y la pena por los hechos cometidos”.

Tras tomar ayer declaración al joven, que fue conducido hasta el juzgado de Tudela en un vehículo de la Policía Foral, la juez destacó en un auto que Abel L.P.C. sobre las 20.00 horas del domingo iba circulando con un turismo por un camino procedente de la zona de Las Norias de Tudela, donde se habían reunido numerosos jóvenes para la celebración del domingo de resurrección, “a una velocidad excesiva”, según indicaron los testigos y los propios ocupantes del vehículo, quienes afirmaron que “iban asustados de la forma en que conducía”. Estos dos jóvenes conocieron al investigado el mismo día de los hechos y le pidieron que les llevara en el coche.

una joven sobre el capóAsí, prosigue la juez, el conductor “cogió una curva a excesiva velocidad” y arrolló al joven que resultó fallecido y a otras dos jóvenes, las cuales sufrieron lesiones que requirieron de su ingreso hospitalario. El acto destaca que “consta en el atestado policial que una de esas jóvenes en el momento de ser atropellada por el investigado había quedado en el capó de dicho vehículo y aquel, para quitarse el cuerpo, dio un volantazo, cayendo aquella al suelo”.

Además, señala que, “una vez ocurrido el siniestro, el investigado siguió su camino sin parar, y cuando uno de los ocupantes le dijo que parara, paró, y se bajaron del mismo los dos ocupantes, así como dicho investigado les dijo que no dijeran nada”, algo que viene “corroborado por la declaración prestada por los ocupantes ante la Policía Foral”.

Además, del atestado y averiguaciones policiales se infiere que el investigado “siguió conduciendo hasta parar en un campo donde quitó cristales de la luna delantera, la cual había quedado resquebrajada del siniestro, y una vez realizada dicha actuación, siguió su ruta, previsiblemente, hasta Milagro, lugar de su residencia”. “Llegó al domicilio familiar, metió el coche en el garaje, así como intentó limpiar los restos de sangre del mismo”, añade.

Una vez identificado el investigado, a partir de las declaraciones de los testigos, un miembro de la Policía Judicial de la Policía Foral le llamó por teléfono, y éste le colgó. Además, acudió a su domicilio en Milagro la Guardia Civil y tras varios intentos de localizar al investigado, “éste accedió a hablar con los mismos, les reconoció los hechos, y salió de su domicilio, momento en el que fue detenido”. En la prueba que se le practicó, el detenido dio positivo por cocaína.

La juez apunta que, de lo actuado hasta el momento, y sin perjuicio de ulterior calificación a la vista del resultado de las pruebas que habrán de practicarse en la fase de instrucción, el hecho acaecido reviste los caracteres de un delito de homicidio imprudente realizado con vehículo a motor, estando castigado con pena de prisión de uno a cuatro años;un delito contra la seguridad vial, entre otros castigado con pena de prisión de dos a cinco años, un delito de omisión del deber de socorro castigado con pena de prisión de seis meses a cuatro años, y un delito de imprudencia grave.

consumo de drogas y fugaLa juez incide en que “el investigado ha reconocido haber consumido sustancias estupefacientes con anterioridad al momento del siniestro, así como haberse ido del lugar de los hechos sin socorrer a las víctimas”. “Por otro lado, los testigos presenciales de los hechos que depusieron ante la Policía Foral han corroborado que aquel, en el momento del siniestro, realizaba una conducción temeraria, a gran velocidad, sin tener en cuenta las circunstancias de la vía ni los grupos de gente que se encontraban en la misma habiendo huido del lugar”, añade.

La juez concluye que, “teniendo en cuenta la gravedad de los hechos que se le imputan, así como las penas que pudieran ser impuestas al investigado por los delitos referidos, o aquellos que puedan resultar de la instrucción de la causa”, procede concluir que concurren requisitos necesarios para la adopción de la medida cautelar de prisión, la cual fue solicitada por el Ministerio Fiscal y la acusación particular, mientras que la defensa pidió la puesta en libertad.

Por último, la juez considera que concurre el requisito para la prisión provisional que busca evitar el riesgo de que el investigado o encausado cometa o reitere dicha conducta delictiva o incluso pueda alterar pruebas para la investigación del delito. La resolución no es firme y contra la misma cabe interponer recurso de reforma ante el juzgado en el plazo de tres días y subsidiario de apelación o recurso de apelación en el plazo de cinco días.