vecinos

Las últimas del esmalte

La Asociación de Esmaltistas de Burlada, que pertenece al Patronato de Cultura, es única en Navarra

Defienden las virtudes de esta disciplina artística y hacen un llamamiento para el relevo generacional

Mikel Bernués / Iñaki Porto - Miércoles, 19 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:06h

Miembros de la asociación de esmaltistas de Burlada, junto con el prestigioso esmaltista argentino Marcelo Bessi (arriba, tercero por la izquierda), en un taller en la casa de cultura.

Miembros de la asociación de esmaltistas de Burlada, junto con el prestigioso esmaltista argentino Marcelo Bessi (arriba, tercero por la izquierda), en un taller en la casa de cultura. (Iñaki Porto)

Galería Noticia

Miembros de la asociación de esmaltistas de Burlada, junto con el prestigioso esmaltista argentino Marcelo Bessi (arriba, tercero por la izquierda), en un taller en la casa de cultura.

burlada- “Es un arte que, cuando lo conoces, o lo odias o te absorbe y te enamoras”, cuenta Rosa Villafranca, secretaria de la Asociación de Esmaltistas de Burlada, integrada en el Patronato de Cultura y que se creó en 2011 a partir de unos talleres que gestiona el Consistorio de la localidad desde hace ya 20 años.

“Estamos muy contentos con que el Ayuntamiento se siga involucrando para mantener este arte. Hace años existían más grupos de esmaltes en Navarra;en Barañáin, Tafalla o Tudela... pero a día de hoy solo sobrevivimos aquí, o al menos no tenemos conocimiento de que funcionen otros grupos”, reconoce Rosa. “Y es una pena, porque además en Navarra tenemos la suerte de tener unos esmaltes preciosos, como los del santuario de San Miguel de Aralar”, detalla.

La suya es una “disciplina olvidada”, quizás porque requiere de mucha paciencia y años de experiencia. Los estudiantes de Bellas Artes pasan de puntillas y no se especializan, y “la verdad es que somos gente bastante mayor. Por lo que sea, a la gente joven a día de hoy no le estamos atrayendo a este mundo. Es una disciplina poco conocida”, reconoce. Aunque hay muchas variedades, ellas trabajan el esmalte a fuego sobre metales, normalmente con cobre por motivos económicos. “Se podría trabajar sobre metales preciosos, y de hecho hay joyeros en Navarra que todavía lo hacen. Pero es muy elaborado, cuesta mucho tiempo y son trabajos que no se llegan a valorar”.

Todos estos “aficionados y enamorados del esmalte” han llegado a la asociación (comenzaron cuatro miembros y ahora son 17) a partir de los cursos municipales. “Eran muy cerrados porque siempre se publicitaban 20 plazas. Eso también fue una motivación para crear la asociación;para poder seguir investigando y profundizando y a la vez dejar huecos libres para que gente nueva pudiera entrar y aprender esta disciplina”, cuenta Rosa.

La secretaria de la asociación reconoce que siempre siguen aprendiendo, pero lo cierto es que ya tienen un bagaje importante a sus espaldas. Nada que ver con sus orígenes. Llegaron a los cursos del Ayuntamiento de Burlada por caminos diferentes, y algunos sin tener ni idea de esta disciplina, como le sucedió a la propia Rosa. “Fue de casualidad, por intentar arreglar una joya de una tía abuela que había caído en manos de mi madre. Y te vas enganchando. Además hemos tenido muy buenas profesoras que nos han transmitido esa ilusión e interés por este mundo”, dice.

Pero, ¿qué tiene el esmalte para enganchar tanto? “El horno y el fuego son magia. Muchas veces te sorprende, obtienes resultados increíbles y te preguntas cómo ha salido eso. Y quieres repetirlo, pero no se puede porque han influido un montón de factores... igual una temperatura, estar en un lugar o en otro del horno. De la misma manera, a última hora también se te pueden estropear piezas a las cuales has dedicado muchísimo trabajo”. En cualquier caso asegura que compensa. “Y es muy satisfactorio”, añade. Un argumentos que utiliza con la sana intención de divulgar esta disciplina y ayudar a fomentar ese ansiado relevo generacional que todavía no ha llegado.