La charla

Grande afición, afición grande

Por Álvaro Meoqui - Viernes, 21 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:09h

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De todos es sabido que hay muchas empresas que no dejan hablar a sus vendedores ni de religión ni de política ni de fútbol con sus clientes. Está claro, no vaya a ser que piense diferente a mí y no me compre más mi producto. Yo pienso que si el producto no es un timo y el vendedor sabe hablar con respeto, la compraventa no debería peligrar. El miedo es libre.

Ni de política ni de religión voy a hablar yo, no vaya a ser que ustedes no me lean más. Con el fútbol me la juego.

Hay por ahí una estadística que cuenta que el 40% de nuestra atención diaria se la prestamos al fútbol. La verdad es que nunca he sabido cómo cuadran esos datos, pero éste, si es verdad, tiene tela. Los aficionados al fútbol en cualquiera de sus versiones debemos de ser infinidad y algo grande tendrá él cuando nos roba tanto tiempo.

Este deporte donde 22 personas le dan patadas a un balón pone los pelos de punta incluso a mí. En poco tiempo he visto algunos detalles que me han hecho vibrar. El primero fue en El Sadar el otro día. Los rojillos ganaron su primer partido de Liga y la alegría del personal por esa victoria no tiene precio. Ver a miles de personas compartir felicidad de esa forma y que no sea 6 de julio me pareció increíble. Por mucho descenso que nos venga, El Sadar no se arruga. Grande afición.

El otro detalle fue en Carcastillo y también merece ser contado. En la semifinal de la Copa IMQ de Navarra, mi equipo, la Peña Azagresa, derrotó a los locales en la tanda de penaltis después de un partido lleno de emoción. Los muchos aficionados del Larrate allí presentes, lejos de cabrearse o algo parecido, se tomaron la derrota como pocas veces o ninguna he visto yo en mi vida. Y no soy nuevo en esto. Aplausos para sus jabatosy a posteriori aplausos para los nuestros con una ovación que no creo olvidemos en tiempo. Mi equipo devolvió los aplausos y agradeció ese detalle. Saber perder también es ganar. Afición grande.

El autor es técnico deportivo superior