Eduardo Mendoza, el Cervantes más sonriente que cumple con Hacienda

El escritor recibió ayer el galardón literario en una ceremonia en la que tiró de ironía “para que no se durmieran todos”
Reivindicó el ‘Quijote’ y el humor, “un género que a menudo se considera menor”

Viernes, 21 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:09h

El premiado Eduardo Mendoza, pronunciando su discurso en la ceremonia celebrada ayer.

El premiado Eduardo Mendoza, pronunciando su discurso en la ceremonia celebrada ayer. (Foto: Efe)

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El premiado Eduardo Mendoza, pronunciando su discurso en la ceremonia celebrada ayer.

ALCALÁ DE HENARES (MADRID)- “Montoro me deja tranquilo porque cumplo como el mejor”, aseguró ayer un muy sonriente Eduardo Mendoza tras la ceremonia en la que, con algunas ausencias políticas, recibió el Premio Cervantes 2016 de manos del rey y en la que procuró “que no se durmieran todos”.

Desde que Eduardo Mendoza pisó la Universidad de Alcalá, antes de recibir el premio Cervantes, el escritor no paró de mostrar su humor e ironía: “Soy muy teatrero, me gusta disfrazarme” o “he traído a la familia para que me critique y a los amigos para que me hagan la ola”.

Acompañado en la ceremonia por sus hijos y por su primera esposa -su segunda pareja, Rosa Novell, falleció en 2015- Eduardo Mendoza, muy elegante y algo nervioso, tomó aire y comenzó a leer su discurso. “No creo equivocarme si digo que la posición que ocupo aquí, en este mismo momento, es envidiable para todo el mundo, excepto para mí”, espetó el escritor, uno de los premios Cervantes posiblemente más leído.

TIEMPOS INCIERTOS“Vivimos tiempos confusos e inciertos. No me refiero a la política y la economía. Ahí los tiempos siempre son inciertos, porque somos una especie atolondrada y agresiva y quizá mala, si hubiera otra especie con la que nos pudiéramos comparar”, aseguró Mendoza.

Por el contrario, el autor de La verdad sobre el caso Savolta señaló que la incertidumbre y la confusión a las que se refiere son “de otro tipo”. “Un cambio radical que afecta al conocimiento a la cultura, a las relaciones humanas, en definitiva, a nuestra manera de estar en el mundo. Pero al decir esto no pretendo ser alarmista. Este cambio está ahí, pero no tiene por qué ser nocivo, ni brusco, ni traumático”, apuntó.

En este sentido, Mendoza enmendó una frase del Quijote -sobre cuya figura literaria giró todo el rato su discurso- al aseverar que no es que “no haya pájaros en los nidos de antaño” durante su vuelta a casa, sino que “los hay, pero son otros pájaros”. Siguiendo este hilo de mezclar realidad con ficción novelesca, el autor catalán reconoció que alguna vez se ha preguntado si don Quijote “estaba loco o si fingía estarlo para transgredir las normas de una sociedad pequeña, zafia y encerrada en sí misma”. Así, su conclusión es que el ingenioso hidalgo está “realmente loco, pero sabe que lo está, y también sabe que los demás están cuerdos y, en consecuencia, le dejarán hacer cualquier disparate que le pase por la cabeza”.

“Creo ser un modelo de sensatez y que los demás están como una regadera, por eso vivo perplejo”

“Aunque el humor fuera un género menor, habría que buscar y reconocer en él la excelencia”

eduardo mendoza

Premio Cervantes 2016

de profesión, sus labores“Es justo lo contrario de lo que me ocurre a mí”, desveló Mendoza. “Yo creo ser un modelo de sensatez y creo que los demás están como una regadera, y por este motivo vivo perplejo, atemorizado y descontento de cómo va el mundo. Pero en una cosa le llevo ventaja a don Quijote: en que yo soy de verdad y él un personaje de ficción”, señaló.

El escritor -que se autodefinió como “Eduardo Mendoza, de profesión, sus labores” en una defensa de la humildad frente a la vanidad- admitió haber releído por tercera vez la novela de Miguel de Cervantes -la primera fue en el colegio, donde “casi” contra su voluntad se “rindió a su encanto”- tras “la cordial e inesperada llamada del señor Ministro” notificándole la concesión del premio.

“Pensé que tenía el deber moral y la excusa perfecta para volver, literalmente, a las andadas. En esta ocasión seguía y sigo estando, en términos generales, satisfecho de la vida. De nada me puedo quejar e incluso ha mejorado mi estado de salud: antes padecía pequeños desarreglos impropios de mi edad y ahora estos desarreglos se han vuelto propios de mi edad”, confesó.

un premio al humorEn esta lectura de madurez, lo que se encontró Mendoza fue que había otro tipo de humor en la obra de Cervantes, un humor que “no está tanto en las situaciones ni en los diálogos, como en la mirada del autor sobre el mundo”. Un humor que camina en paralelo al relato y que reclama la complicidad entre el autor y el lector. Una vez establecido el vínculo, pase lo que pase y se diga lo que se diga, el humor lo impregna todo y todo lo transforma”, señaló.

En relación a este descubrimiento, el autor entiende que al ser premiado en esta edición, se ha “querido premiar este género, el del humor, que ha dado nombres tan ilustres a la literatura española, pero que a menudo y de un modo tácito se considera un género menor”. “Yo no lo veo así. Y aunque fuera un género menor, igualmente habría que buscar y reconocer en él la excelencia”, reivindicó. - Efe/E.P.

homenaje

Mendoza depositará hoy su legado en el Instituto Cervantes. El escritor depositará hoy un legado personal en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes y a continuación mantendrá un coloquio con el director de la institución, Juan Manuel Bonet. Este es el doble homenaje que el Instituto rinde al autor de ‘Sin noticias de Gurb’ un día después de la entrega del Premio Cervantes 2016, Mendoza dejará el legado en la caja de seguridad número 1484 de la Caja de las Letras, donde permanecerá guardado hasta el 21 de abril de 2037, fecha elegida por el novelista, autor teatral y traductor para su apertura. Según indicó, el contenido que guardará en esta caja es “un secreto”.