Ikusi Makusi

Las maletas de la vida

Por Alicia Ezker - Viernes, 21 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:07h

Hay maletas y maletas. Seguro que han sido muchos y muchas los que estos días han disfrutado de su descanso vacacional de Semana Santa o están en ello y han hecho y deshecho esas maletas en las que metemos muchas más cosas de las que nos hacen falta para cuatro días, bastante más de lo que realmente necesitamos. A otros nos toca ahora tomar el relevo tras unos días de trabajo entre noticias, que algunas tienen que ver también con maletas. Pero no de las de vacaciones. Un amigo, al que le gusta ir a tiendas y librerías de viajes porque -comenta- siempre hay gente contenta que hojea entre sus manos posibles destinos, dice que uno de los sonidos de la felicidad es el ruido que hacen las ruedas de una de esas maletas roller por las aceras. Casi siempre es signo inequívoco de descanso. De tiempo libre. De ciudad nueva, aunque para algunas como Barcelona, el turismo se esté convirtiendo ya en una pequeña pesadilla con el riesgo de morir de éxito. Pero en cualquier caso, estamos hablando de ocio, ilusiones, vacaciones, destinos por conocer o reencuentros esperados... Porque luego hay otras maletas. Las que sí se llenan con lo necesario. Como las que se exponen estos días (hasta el 28) en el Palacio del Condestable dentro de la exposición 11 vidas en 11 maletas ¡sobre los derechos de los refugiados! Once maletas que guardan objetos, ropa, dibujos realizados por niños e ilustradores y un mapa del recorrido hacia el exilio que han tenido que hacer once personas a las que se identifica por sus fotografías. Once muestras de lo que tienen que padecer hoy en día 65 millones de personas desplazadas por los conflictos, las guerras o la pobreza causada por otras personas. No es algo nuevo ni nos suena lejano. Fueron también muchos (y los recordábamos en el aniversario de la II República la semana pasada) los que también tuvieron que meter su vida en una humilde maleta, cruzar la frontera por Irun o por Le Perthus huyendo del franquismo. O los miles y miles de emigrantes que salieron hacia América o Centro Europa para buscar un trabajo que aquí se les negaba. En casi todas las casas se guarda alguna maleta de esas de madera con fotos y recortes. Recuerdo de un tiempo de necesidades. Gurean ere bai.

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