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Diez minutos que pueden salvar vidas

En la comunidad foral se precisan 100 donaciones de sangre diarias para atender las necesidades hospitalarias

Un reportaje de Leticia de las Heras - Viernes, 21 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:07h

Usos a los que se destina la sangre de las donaciones.

Usos a los que se destina la sangre de las donaciones.

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Usos a los que se destina la sangre de las donaciones.

La ciencia sanitaria ha conseguido crear corazones mecánicos o exoesqueletos que permiten andar a una persona paralítica, pero la sangre no puede fabricarse. Cada día en Navarra se precisa de unas 100 donaciones diarias para atender las necesidades de los centros hospitalarios, un proceso sencillo, de entre siete y diez minutos, controlado médicamente y que solo conlleva un pequeño pinchazo.

La sangre es fundamental como apoyo a diversas intervenciones invasivas y quirúrgicas y son importantes en patologías digestivas y embarazos, así como para combatir la anemia y quemaduras graves. Además, las trasfusiones reducen de manera considerable la mortalidad en pacientes con cáncer, sobre todo de aquellos con destrucción de médula ósea, leucemia y tratamientos de quimioterapia.

Para poder donar lo más importante es tener voluntad de realizar un acto desinteresado, aunque se deben de cumplir ciertos requisitos como ser mayor de edad y pesar más de 50 kilos, además de tener una buena salud. En este caso, la presencia de tatuajes o piercings no supone ningún problema. Según explicaron desde el banco de sangre de Pamplona, la mayor movilidad internacional ha propiciado que sean descartadas más personas que en el pasado debido al riesgo de contraer enfermedades. En cualquier caso, los profesionales de los puntos de extracción solucionarán cualquier duda respecto a la idoneidad de cada persona en particular.

Además de no poder fabricarse, la sangre tiene fecha de caducidad. Cuando se extrae, sale del cuerpo a una temperatura de 37 grados, por lo que es necesario colocarla en bolsas sobre bandejas con unas placas especiales que la enfrían hasta los 20 grados. Esta es la temperatura idónea para los procesos de filtración y centrifugado posteriores, que separan los distintos componentes. El plasma es el más duradero, pudiendo conservarse hasta tres años. Los glóbulos rojos duran hasta 42 días, mientras que las plaquetas solo aguantan en buen estado cinco días.