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“Oímos un coche derrapando, nos hemos orillado y nos ha arrollado”

Las dos tudelanas atropelladas junto con el fallecido contaron a la Policía Foral que no tuvieron escapatoria

Viernes, 21 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:07h

“Escuché cómo se acercaba un coche metiendo mucho ruido y no me dio tiempo a más” “Al darme la vuelta vi cómo nos arrollaba un vehículo negro que me lanzó a un zarzal”

PAMPLONA- No tuvieron escapatoria posible. Maite Royo Pérez y Claudia Carrilero Cebrián, las dos jóvenes tudelanas de 21 y 20 años que resultaron atropelladas junto con el fallecido, relataron horas después del suceso a la Policía Foral que escucharon “un coche derrapando, que se intentaron orillar a la derecha”, pero que no pudieron hacer nada para evitar el impacto del vehículo que conducía el milagrés Abel L.P.C. La primera de ellas perdió la consciencia y fue acunada en el capó del turismo antes de caer al suelo, mientras que la segunda, novia de Carlos Pellejero Remacha, fue proyectada contra un zarzal fuera del camino.

Las declaraciones de ambas jóvenes, que figuran en el atestado de la Policía Foral, señalan que iban caminando con el joven fallecido sobre las 19.45 horas del pasado domingo, procedentes de las Norias y en dirección a Tudela. El joven se encontraba entre ellas, mientras que Maite lo hacía a su izquierda y Claudia por la zona más próxima a la cuneta. Delante de ellos paseaban otras tres amigas, todos en grupo.

En ese momento, según declaró Maite a los agentes, oyeron “cómo se acercaba un coche metiendo mucho ruido, por la velocidad que llevaba y que ya no le dio tiempo a nada más”. Al ser golpeada por el Citroën C4 perdió la consciencia y al recuperarla ya estaba siendo atendida en el lugar, por lo que no pudo ver el vehículo.

Maite Royo Pérez

Herida leve en el atropello

Claudia carrilero cebrián

Herida leve en el atropello

Por su parte, Cristina señaló a la Policía Foral que oyó “un coche derrapando, nos hemos orillado a la derecha y al darse la vuelta” observó “cómo les arrollaba un vehículo de color negro, lanzándole a ella a un zarzal” fuera de la calzada y de difícil acceso, del que salió con ayuda de sus amigas.

“Qué rápido va, apartaos”Su testimonio también consta en el atestado policial y todas coinciden en la elevada velocidad a la que circulaba el turismo homicida. “Dios, qué rápido va, apartaos”, les gritó a los tres jóvenes atropellados una de ellas al girarse por el ruido que emitía el turismo que se acercaba hacia ellos por el margen derecho de la curva. “Sonaba como un coche de carreras cuando va a mucha velocidad”, indicó otra.

En todos los casos, las jóvenes vieron que el turismo aparecía en la curva y perdía el control hacia su lado derecho. “Ha trazado una curva muy abierta, derrapando y ya he visto que Carlos caía delante de nosotras. He levantado la vista un momento y he observado el vehículo parado en la mitad del camino, transversalmente”. “He visto unos brazos que salían por las ventanillas y luego, sin que nadie se haya bajado del coche, ha continuado la marcha a gran velocidad”.

Al escuchar el estruendo que emitía el turismo acercándose, el grupo se separó “instintivamente”. Las tres amigas que se dirigieron a la izquierda pudieron evitar el atropello, mientras que Carlos, su novia Claudia y su amiga Maite lo hicieron por la derecha, justo en la trayectoria que avanzaba el coche homicida. - J.M.S.