Orkoien inicia los trámites para separar su escuela de música de la Cendea de Olza

Denuncia en Pleno el convenio de cooperación entre ambas entidades y busca una gestión propia

Mikel Bernués Oskar Montero - Viernes, 21 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:08h

El alcalde de Orkoien, Carlos Arróniz (UIO).

El alcalde de Orkoien, Carlos Arróniz (UIO).

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El alcalde de Orkoien, Carlos Arróniz (UIO).

orkoien- Es el pistoletazo de salida, un trámite que probablemente, como reconocieron ayer, no se materialice hasta el curso 2018-2019. Orkoien oficializó ayer su declarada (y antigua) intención de separarse de la Cendea de Olza para prestar el servicio de la escuela de música. Y lo hizo denunciando el convenio suscrito en 2002 entre ambas entidades.

Según el texto propuesto por Alcaldía y aprobado ayer en Pleno con el voto contrario de los dos ediles de EH Bildu (que sigue con la mitad de sus efectivos a la espera de encontrar relevo a las bajas), Orkoien se cuestiona, para empezar, que el Patronato municipal de Olza tenga la capacidad legal de asumir ese servicio. Dice también que el convenio “cercena la autonomía de Orkoien” porque le vincula a los estatutos del patronato de otro ayuntamiento, que ese convenio no recoge derechos ni obligaciones de las partes o que “cuestiones importantes” como el presupuesto que destina Orkoien o el modelo pedagógico que quiere ofrecer “han sido impuestas por el Patronato municipal de Olza de forma unilateral”.

Por último, el texto de denuncia asegura que la financiación del servicio “ha sido en detrimento de Orkoien”, que “no tiene sentido depender de un patronato municipal de otro Ayuntamiento cuando más del 70% del alumnado pertenece a Orkoien”, y que disponen de “informes que validan que el servicio prestado desde Orkoien puede resultar más eficaz y rentable, social y económicamente, modificando el plan pedagógico de la escuela”.

Erika Pérez (PSN) se mostró “completamente de acuerdo en cada punto” del texto y pidió “un ejercicio de pedagogía” para evitar la incertidumbre, tranquilizar a los usuarios “y decirles que a ellos no les va a afectar en nada”. Miguel Ángel Ruiz (UPN) consideró que, con la fecha de preinscripciones al caer, “es muy posible que no lleguemos para este año, será el que viene”, y ofreció datos de la escuela: Tiene 148 alumnos de Orkoien, 58 de la Cendea y 16 más que no están empadronados ni en uno ni en otro lugar. “Esto va in crescendo y puede ser que tengamos más gente de la que nosotros pensamos. Ojalá”. También se refirió al reparto de costes. Olza aporta 53.000 euros, Orkoien 108.000 y el Gobierno, vía subvención, 30.000 euros más.

dudas de eh bildu Ainara Izurzu aseguró que “estamos de acuerdo en que tenemos que empezar un nuevo camino. Queremos saber cómo es ese camino y adónde vamos. Y con este texto no tenemos ni idea”. La portavoz de EH Bildu lanzó varias dudas al aire: “Tenemos un servicio que funciona muy bien y no hay quejas. Si aprobamos el documento, ¿qué va a pasar con la escuela de música? ¿Nada? ¿Cuáles son las consecuencias económicas y jurídicas de romper el convenio? ¿Qué pasa con los profesores? ¿Va a continuar la gestión mediante una empresa o será gestión municipal? ¿No va a haber consecuencias para el usuario? No sabemos nada”, reiteró. Por último, criticó la manera de proceder. “Se ha optado por la vía más radical, denunciar el convenio y mañana ya veremos qué pasa”. A lo que Ruiz (UPN) replicó que es ahora, a partir de la denuncia del convenio, “cuando empiezan las negociaciones con la Cendea de Olza”.

llamamiento de alcaldíaAl margen de este punto, el primer edil Carlos Arróniz (UIO) aprovechó el Pleno para hacer un triple llamamiento a los vecinos en lo que respecta a basura, perros y vandalismo. Dijo que los contenedores están ahí porque tienen una función y pidió que se utilicen. También solicitó un esfuerzo para que se cumpla la ordenanza de tenencia de animales. Como anécdota contó que una vecina cargada de ironía ha enviado un escrito al Ayuntamiento solicitando una zona vallada para el esparcimiento humano, libre de bichos y sus deposiciones. Y, respecto a los actos de vandalismo, el “romper por romper” (marquesinas, farolas, bancos, árboles...) dijo que “muchos pocos suman un mucho” y que reparar todo eso supone un importante esfuerzo económico que podría destinarse a mejorar el pueblo.