Triunfo agónico

Fútbol sala el magna gurpea tuvo que sufrir hasta la extenuación para tumbar al Jaén paraíso y optar al cuarto puesto de ‘play off’

Iñaki Sevillano Unai Beroiz - Sábado, 22 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Imanol Arregui celebra la victoria de su equipo.

Imanol Arregui celebra la victoria de su equipo.

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Imanol Arregui celebra la victoria de su equipo.Martel controla el balón.

Magna Gurpea 3

Jaén Paraíso 2

MAGNA GURPEA Asier, Araça, Dani Saldise, Rafa Usín y Martel. También jugaron Victor, Alvarito y Martil.

JAÉN PARAÍSO INTERIOR Dani Cabezón, Boyis, Mauricio, Martín y Campoy. También jugaron Dídac, Fabián, Alonso, Mauricinho, Chino y Solano.

Goles 1-0 min.3: Araça. 2-0 min.3: Martel. 3-0 min.30: Dani Saldise. 3-1 min.32: Mauricio. 3-2 min.37: Mauricinho.

Árbitros Cid Bragado y Martínez Torres. Amonestaron con tarjeta amarilla a Araça, Saldise, Usín, Alvarito y Martil;y excluyeron a Araça, Saldise y Martel por el Magna. Por el Jaén Paraíso, amarilla a Cabezón, Mauricio, Dídac y Alonso;y excluxión de Mauricio y Mauricinho.

Pabellón Anaitasuna. 2.023 espectadores.

Pamplona- Pocos partidos tan sufridos ha vivido el pabellón Anaitasuna, pero esta vez el esfuerzo extremo tuvo recompensa: el Magna Gurpea consiguió una valiosísima victoria ayer ante el Jaén Paraíso Interior que le aporta un impulso de oro en su lucha por la cuarta plaza de la Liga. Un lugar de más mérito para pelear un play offque promete ser tremendamente emocionante si se repiten encuentros con un ápice de la emoción que desbordó el ánimo del penúltimo partido de liga.

Fue un choque entre dos grandes. Equipos que aportaron cada gota de su calidad para lograr algo positivo, pero el lado de la balanza del equipo navarro finalmente pesó más. Lo hizo por un minuto 3 que vivió dos goles impagables que supusieron una ventaja que tentó en demasía al Magna y provocó un repliegue que los ató a su campo y que les condenó a aguantar las posesiones eternas de su rival, que buscaba con desespero el espacio que los de Arregui supieron esconder con maestría.

El inicio de la segunda mitad auguraba la misma tónica, pero fue un simple espejismo. El cansancio en las piernas de ambos equipos agitó la dinámica dominante y abrió espacios que hicieron vibrar cada acción. El portero jugador del Jaén Paraíso fue la guinda. Dos goles rivales y la colaboración incondicional de un más que reprochable arbitraje supusieron un final de infarto que no quedó sentenciado hasta el último instante.