Entrando en la ‘uni’ por la puerta trasera

Javier Quintano Ibarrondo - Sábado, 22 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:09h

-A este catedrático e insigne humanista las alumnas y alumnos le llamaban cariñosamente “El último muy cano”. En eso mejoraban la consideración con respecto al anterior, al que le bautizaron extra-académicamente como “Gracilasno de la Vega”.

-Mi consejo como rector es el de siempre: que tomemos la decisión importante antes de haber reflexionado sobre ella. ¡Y es que hay veces que una metedura de pata no es mala, coño!, pensemos en el tango…

-Uno de los enunciados desplegados por las jóvenes universitarias en su último congreso era reiterativo: Si se puede enviar un hombre a la luna, ¿por qué no enviarlos a todos?

-Cuando yo pienso en el universo es el universo el que piensa a través de mí;por eso el blanco hispano-americano no cotizaba al alza.

-Hacía un master en CECI (Consumismo, Éxito, Competitividad e Individualismo) gracias a una beca de la Fundación “Ecología en Acción”, al parecer uno de los ramales españoles del relevante Foro de Davos.

-Una empresa china acababa de lanzar al mercado un videojuego de naipes para universitarias y universitarios que tenía cinco palos, que tenía cinco ases: as de oros, as de copas, as de espadas, as de bastos y as de comprender.

-La amante del profe de Física Cuántica era una joven investigadora llamada Siglo, y aquel whatsapp decía escuetamente: ¡Siglo vente!

-No comprendo por qué a la generación en ciernes de incorporarse al mundo del trabajo la seguían calificando como “los eres humanos”.

-Para conseguir un aprobado en el ejercicio les pido a mis alumnas y alumnos que lo fundamenten, no que le pongan una funda a la mente, joder.

-Con diez suspensos por banda, / viento en popa y en tercera, / Luis Juan insiste en la espera / de que algo bueno suceda.