A la contra

Sobredosis permanente

Por Jorge Nagore - Sábado, 22 de Abril de 2017 - Actualizado a las 08:49h

Me juego una cena a que no más de 5 de cada 100 de ustedes serían capaces de decir el nombre de un director de un periódico catalán o vasco desde 1975, ya sea La Vanguardia, El Periódico, Deia, El Correo, el que sea. En cambio, la inmensa mayoría, saben perfectamente quiénes son Cebrián, Pedro Jota, Ansón, Marhuenda, Inda, Escolar, etc, etc, etc. Esto, que ocurre con el periodismo, sucede de igual manera con el panorama político ustedes recuerdan de sobra a Tierno Galván, Barranco y Rodríguez Sahagún, por poner, pero difícil que recordemos quién fue el alcalde de Sevilla de 1983 a 1991 o el de Valencia o el de Zaragoza, el cultural a mí García-Alix y toda la Movida me sale por las orejas, el social, el deportivo, el militar, el económico y, por supuesto, el mediático. El achicharre al que nos someten con las tramas que suceden en Madrid es de un tamaño desmesurado y grotesco, imagino que del calibre con el que a veces se vivirá en pueblos u otras localidades más pequeñas que la capital cuando se escribe, como yo, desde Pamplona, creyendo, equivocadamente, que los asuntos que pasan en Pamplona son de interés también aunque sea pequeño para el de Elizondo o Tudela, cuando supongo que les importara un higo, lo cual es muy lógico. Asumo entonces ese error y trataré de minimizarlo, pero aún con todo creo que es incomparable con el bombardeo que sufre todo el país desde hace años y de modo inmisericorde con todo lo que sucede en Madrid, hasta extremos abusivos, especialmente si tenemos en cuenta que la Comunidad de Madrid acoge al 13% de la población española, mientras que ¡no acoge! al 87% restante, a los que se nos obliga a tratar con su paisanaje y sus cuitas día sí y día también desde hace décadas como si fuesen propios y viviésemos en Torrelodones. He dicho creo ya varias veces que la primera independencia que necesita España es la de Madrid. Urge.