Emmanuel Macron candidato socioliberal

La vacuna contra Le Pen

Domingo, 23 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:09h

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parís- La irrupción del joven candidato Emmanuel Macron en la política se asemeja a la de un anticuerpo generado por el sistema como vacuna contra el peligro existencial que le acecha: Marine Le Pen. En un modelo que propicia la bipolaridad, sólo un proclamado antisistema como él -profundamente incardinado en la misma elite que pretende reformar- podía retar de frente a la mujer que quiere poner patas arriba la V República.

Joven, guapo e inteligente, con aspecto de yerno perfecto y de primero de la clase, el exministro de Economía de François Hollande se ha convertido a sus 39 años en el favorito para presidir Francia.

Hace solo un año era todavía un semidesconocido ministro que apenas había logrado sacar adelante una tímida reforma liberalizadora y que se distinguía más que por su influencia en las arcas del país por sus salidas de tono.

Eso le permitió discrepar en asuntos tan centrales como la reforma de la Constitución que impulsó el presidente François Hollande -y que encalló en el Parlamento- para retirar la nacionalidad francesa a los condenados por terrorismo.

La continua búsqueda de un perfil diferenciado, a la derecha del Partido Socialista pero con tintes sociales y cosmopolitas que lo alejan de los conservadores, convirtió a Macron en un ente extraño en la política francesa: un liberal. Y de paso se erigió en la némesis perfecta de Le Pen. Proteccionismo y repliegue frente a multiculturalismo y apertura.

Hijo de médicos, se formó en el gran vivero galo de cargos públicos, la Escuela Nacional de Administración. Lector de filosofía y avezado pianista, fue banquero hasta que en 2012 conoció “la droga dura de la política. Su intención de cabalgar en solitario quedó clara hace un año la impulstar su candidatura desde el movimiento En Marcha, decisión en la influyó su esposa, Brigitte Trogneux, antigua profesora suya en el instituto y 24 años mayor que él.