Mesa de Redacción

Tiempo de oportunidades y el silencio de los crispados

Por Joseba Santamaria - Domingo, 23 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:09h

otra semana terrible de corrupción en el PP ha enterrado el estruendo habitual de la oposición bajo el sonoro silencio de los derrotados. Ana Beltrán incidía en una entrevista en DIARIO DE NOTICIAS en la necesidad de una gran coalición con UPN, PSN y Ciudadanos -y todo aquel que fuera necesario, quizá pensando también en La Falange o cualquier otro grupo ultra- para intentar regresar al viejo régimen y recuperar el control del Gobierno de Navarra. La entrevista era una sucesión de absurdos y mentiras. Beltrán llegó a decir incluso que el Gobierno de Barkos ha retirado el PAI del sistema educativo para imponer el modelo D, una afirmación que los datos de matriculación dejan en el más bochornoso ridículo. Pero al mismo tiempo reflejaba la realidad desesperada de quien se sabe fuera de lugar en la evolución política y social de la Navarra actual. Esa gran coalición es sólo un reflejo aritmético de impotencia ante la evidencia de que el discurso de UPN, PP y PSN por muy ruidoso, faltón y manipulador que sea no encuentra eco entre los navarros y navarras para desestabilizar la marcha del cambio político y social. Al contrario, la sociedad navarra avanza muy alejada de la estridencia de la oposición y en su inmensa mayoría ajena a las llamadas constantes a la confrontación y el barullo. Guste o o no guste a UPN, PSN y PP, el cambio político y social en Navarra goza de estabilidad institucional, cohesión política y normalidad social. De hecho, los datos de inversión pública en sanidad, la matriculación educativa, la progresiva mejora de las estadísticas de empleo y la creación de empresas, la producción industrial, la recuperación de la construcción de vivienda con un modelo diferente, la recaudación fiscal, etcétera apuntan a que Navarra puede aprovechar una Legislatura productiva para recuperar el Estado de Bienestar que desmantelaron los recortes y asentar su viabilidad presupuestaria y económica con la renovación del Convenio Económico y la progresiva reducción de la deuda heredada por la mala gestión y el despilfarro de los gobiernos anteriores. Lo he dicho antes, pero creo que UPN se equivoca -el PP sólo busca protagonismo mediático desesperado para ocultar la intrascendencia política de sus siglas y de sus líderes en Navarra- al no sumar aportación alguna a este tiempo de oportunidades. Esparza ha optado por abandonar cualquier espacio de centralidad política y se ha encerrado en los restos del viejo discurso extremista de tintes tardofranquistas de la derecha navarra del siglo pasado. Y más aún el PSN. Desaparecido de la política navarra, tan sólo parece interesado en disputar con UPN y PP el mismo espacio ideológico y el mismo discurso crispado contra el Gobierno de Barkos y contra el cambio político en Navarra. Un camino que ya le llevó a su irrelevancia actual y que si sigue empeñado en seguir recorriendo sólo empeorará sus ya pocas posibilidades de influencia en la toma de decisiones políticas y legislativas y en la acción del Gobierno de Navarra. Ese seguidismo a UPN y PP difícilmente le aportará protagonismo político o espacio electoral en la Navarra de hoy. Quizá porque esa comparación entre los avances de Navarra y la estabilidad del Gobierno de Barkos con la realidad de la corrupción y la inestabilidad del Gobierno de Rajoy -otro pesado lastre para Esparza- desautoriza su discurso de oposición, UPN, PP y PSN han preferido en estos días el silencio de los crispados.