El cambio, en Nafarroa, es en euskera

Por Sergio Iribarren Galbete - Domingo, 23 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Las nubes empiezan a amontonarse sobre nuestras cabezas, y del gris claro pasan al oscuro … la tormenta se acerca.

Para darnos cuenta de los continuos cambios meteorológicos no tenemos más que fijarnos en lo que ocurre a nuestro alrededor, ¿verdad? En unas ocasiones esos cambios son repentinos y radicales, en otras, los vamos viendo venir, poliki-poliki, y en otras son cambios que apenas los notamos. E pur, si muove.

El cambio al Gobierno de Navarra vino así, de repente, aunque era un cambio deseado por muchas de nosotras desde hacía mucho tiempo. Desde entonces continuamos a vueltas con el cambio: que si la dirección y la velocidad, que si las fuerzas del cambio y el régimen. En ese contexto nos damos de morros con la pared de la Ley del Vascuence, más gastada y más vieja que nunca.

Pero hay que reconocer que el cambio nos ha traído otro tipo de cambios, en este caso, la posición que ocupan los partidos políticos en el campo de juego. Y aquí ha sido donde el régimen ha encontrado sombra bajo el muro de la Ley del Vascuence. El sol del cambio pega fuerte, y es por ello que los nostálgicos del régimen se esfuerzan noche y día en tapar grietas a esa pared, poniendo contrafuertes y puntales, desde todos los frentes a su alcance, la ofensiva viene siendo brutal: la carraca diaria de sus voceros en sus medios de comunicación, decisiones judiciales para frenar las decisiones de la Administración, amenazas de desconocidos para crear miedo entre la población, persecución policial y multas para acallar las reivindicaciones populares, y en el mismo sentido, desde la tribuna política, aquellos que se declaraban contrarios a politizar el euskera, hacen bandera de esta utilización política, sacando pecho por las trabas que le están queriendo poner a los derechos lingüísticos de miles de navarras. Esto último sin menospreciar el daño que hace todo lo demás, es lo que ha nuestro juicio es lo más grave y perjudicial para la convivencia en Navarra.

El régimen se esfuerza en convertir el euskera en su trinchera, pero no se dan cuentan que el euskera es viento, aire que nos trae cambio. Entonces, al viejo régimen, un solo mensaje, así de sencillo: aceptar la sociedad navarra tal y como es;vosotros sois pasado, cáncer para la convivencia;echaos a un lado y ceder el paso al euskera, porque el cambio, el futuro, viene en euskera.

Porque ese futuro viene pegando fuerte. Cada vez que las familias abren una línea de modelo D, tanto en el muro de la Ley del Vascuence, como en las entrañas del régimen, se abre una nueva grieta. En estos últimos años, gracias a decenas de familias navarras, el río del euskera está bañando las huertas, escuelas, de Tafalla, Zudaire, Lodosa, Abárzuza o Caparroso. El cambio ha llegado a esas escuelas también, ya que han sido esas familias las que le han llevado el sentido y el ritmo del cambio a través de la enseñanza en euskera. El curso que viene será en las escuelas de Olite, Ancín y Allo donde también jugarán en euskera. Y en ese muro que cierra el paso al río del euskera, las grietas cada vez más grandes y profundas. De abajo a arriba, robando uno de los versos de la canción de la fiesta de Sortzen de este año: entzun dadila herriaren algara, motel goaz baina urrun ailegatuko gara;hezkuntza burujabetza da giltza (que se escuche la alegría del pueblo, vamos despacio pero llegaremos lejos;la soberanía educativa es la clave)

Y en esas estábamos cuando el cambio nos ha traído otra ráfaga de aire fresco, otra grieta en el muro de la Ley del Vascuence. En la zona que llaman no-vascófona empieza el xirimiri de los ayuntamientos de la zona discriminada de Nafarroa: Olite-Erriberri, Sangüesa-Zangoza, Tafalla, Obanos, Murieta, Villatuerta, Zirauki, Mendigorria, Antzin, … Al cambio, en las escuelas se les suma el de los ayuntamientos, queriendo darle la vuelta a una situación de discriminación sufrida durante demasiados años. De abajo a arriba, otra vez, desde los ayuntamientos al Parlamento. Soberanía educativa y lingüística. En más de treinta pueblos, sus ayuntamientos quieren llevar el cambio a sus comarcas para dejar atrás la discriminación y para reivindicarse dueñas de los mismos derechos lingüísticos que el resto de las navarras.

Encantadas hemos recibido este nuevo empujonico del cambio: pueblo y escuela, dos columnas importantes de nuestra sociedad, dos espacios importantísimos de la soberanía de la sociedad navarra. Dando luz al camino del cambio, y en la Ribera navarra, recordando caminos al euskera.

Para terminar, un abrazo enorme a esas representantes municipales, y una bienvenida a todo esfuerzo por la recuperación de los derechos que nos pertenecen. Todo nuestro compromiso y apoyo a favor del cambio para con las que quieren poder respirar desde Nafarroa y por el euskera. En el horizonte, una nueva ley que recoja todos los derechos lingüísticos y educativos para todas las navarras.

El autor es coordinador de Sortzen Elkartea en Nafarroa