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La UPNA celebra sus 30 años

Por Alfonso Carlosena - Domingo, 23 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:09h

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Estos días se cumplen los treinta años de la creación, mediante Ley Foral, de la Universidad Pública de Navarra. No es mucho tiempo para que una Universidad pueda considerarse ya consolidada, y de hecho todos instintivamente la seguimos calificando como joven. Sin embargo, el tiempo transcurrido desde su creación sí puede considerarse suficiente para valorar cuál ha sido su impacto en el entorno, y muy en particular en la Comunidad Foral de Navarra.

Si atendemos a la faceta por la que más se reconoce a la universidad, la formación de titulados, podemos presumir de los más de 35.000 egresados que han salido de nuestras aulas. Los primeros en hacerlo, la generación nacida en los años setenta, son personas que, por edad, ocupan hoy en muchos casos puestos de responsabilidad en la administración, empresas e instituciones de nuestra comunidad, y están por tanto contribuyendo e influyendo en su desarrollo económico y social. Sectores tan importantes, por ejemplo, como el de las energías renovables, o el agroalimentario, no serían lo que son hoy sin la contribución de las personas formadas en la UPNA. Otros sectores, públicos y privados, se han beneficiado también de la contribución del talento generado en nuestra Universidad.

Si bien en muchos casos estas personas se hubiesen podido formar en otras universidades, no es evidente que su carrera profesional posterior se habría desarrollado en Navarra. Para otras muchas, con menores recursos económicos, la cercanía de una universidad pública ha sido condición necesaria para poder acceder a la educación superior.

Esta, la generación de talento en un entorno público, abierto y plural fue seguramente la principal razón que llevó en su día a la creación de la UPNA. Pero, con ser importante, no es ésta ni mucho menos la única contribución que ha hecho nuestra institución. La investigación, pilar junto con la formación que definen el quehacer universitario, ha cobrado verdadera fuerza y la UPNA ha colocado como referente nacional o internacional a Navarra en muchos ámbitos de conocimiento. De hecho, un estudio reciente de la fundación BBVA-IVIE clasifica a nuestra universidad como “joven e investigadora”, siendo de las más destacadas en ese grupo.

Pero una de las cosas que más nos enorgullece es que ese conocimiento y saber hacer generado a través de la investigación ha servido y está sirviendo para generar riqueza económica y bienestar social. Ello se ha conseguido a través de la colaboración con cientos de empresas, instituciones y administración en proyectos de I+D+i, en Cátedras Institucionales y de Empresa, y de forma muy notable en la creación de EBTs (Empresas de Base Tecnológica) que han surgido de los resultados de la investigación desarrollada en la casa.

Todo esto que describo puede parecer muy subjetivo, pero en todo caso hay datos objetivos que lo corroboran. Un estudio independiente, del mencionado IVIE realizado justo antes de la crisis, aportaba datos como que la UPNA retornaba 1,7 euros por cada euro invertido o que la contribución al PIB de Navarra podría cifrarse en un 0.93%. Se trata, solo, de cifras de impacto económico a medio plazo, al que hay que sumar lógicamente muchos elementos de contribución intangible a largo plazo difícilmente predecibles.

Pero no se trata ahora solo de repasar el pasado y valorar el presente, sino sobre todo de mirar al futuro e imaginar la UPNA que queremos, y la forma de llegar a ella. El camino, o al menos su inicio, ya está trazado y descrito en la visión de nuestro plan estratégico, si bien habrá que ir adaptando y modificando la dirección en función de las circunstancias de cada momento. Así, abogamos por una Universidad claramente comprometida con su entorno social y económico, al que se debe por encima de todo. Pero ello sin perder la vocación de universalidad de nuestra institución, lo que se ha de traducir en que tanto la investigación que realizamos como nuestra actividad docente deben ser comparables y competitivas en un contexto internacional.

En este sentido, uno de nuestros principales referentes ha de ser la estrategia de desarrollo regional (RIS3 en este momento), que lógicamente está también en permanente revisión y actualización. No solo debemos alinearnos con ella, sino ser partícipes de la misma en su definición, ejecución e incluso evaluación. Ningún agente como una Universidad pública puede aportar tantos elementos esenciales como son formación, investigación, innovación, desde una perspectiva amplia en las temáticas, con un enfoque multidisciplinar, y siempre con una visión académica imparcial y con generosidad.

Así, en cuanto a nuestra misión formativa, estamos en este momento inmersos en un proceso de reconfiguración de la oferta de títulos, tanto de grado como de máster y doctorado. Se trata de ofrecer grados atractivos no solo pensando en la empleabilidad a corto y medio plazo, sino también en formar profesionales que tengan un efecto tractor y de influencia en el desarrollo económico y por supuesto en las políticas públicas y sociales. Como factor transversal, apostamos claramente por el plurilingüismo de nuestra oferta, y por la calidad de las enseñanzas a través de acreditaciones internacionales de nuestros títulos. El fomento de la movilidad nacional e internacional de nuestros estudiantes es otro de los elementos que consideramos clave para su formación, y que seguiremos incentivando.

En investigación queremos avanzar en un enfoque multidisciplinar de la misma, a la vez que seguimos trabajando por mejorar la conexión con el entorno empresarial, social y el propio sector público a través de proyectos de I+D+i, o mejor de alianzas estratégicas a través de cátedras, centros mixtos (idAB, IDISNA, Navarrabiomed,…) u otras estructuras. Nuestros Institutos de Investigación se están demostrando una herramienta adecuada para este fin, al mismo tiempo que pueden potenciar la investigación fundamental de alto nivel y ser focos de atracción de talento a nuestra comunidad. La apuesta por la transferencia directa de conocimiento al entorno mediante empresas spin-off se ha demostrado efectiva y será seguramente un ámbito en el que seguiremos cosechando éxitos.

Tras años muy complicados en los que las universidades hemos sufrido el efecto negativo multiplicador de varios elementos conjugados -reducción en la financiación básica, reducción de los fondos de investigación, bajas o nulas tasas de reposición, legislación disparatada- podemos en este momento mirar el futuro con cierto optimismo. Sin embargo hemos de ser conscientes de las amenazas que persisten tras este largo y profundo periodo de crisis, siendo la más importante de todas el envejecimiento de la plantilla tanto académica como administrativa y, relacionado con lo anterior, el atasco en la promoción de una parte importante de la misma, con condiciones laborales que no se corresponden ni con su experiencia ni con su curriculum. Estamos bastante lejos incluso de la plantilla de referencia que determina la Ley Orgánica de Universidades, y es necesario corregir este desajuste.

Para conseguir lo que pretendemos, seguiremos reclamando de la sociedad, del parlamento y del gobierno un apoyo, no solo económico, acorde con el papel que éstos nos atribuyan. En paralelo, estamos también empeñados en reformas internas en las estructuras académica y administrativa que nos permitan ser más eficientes en el uso de los recursos de los que dispongamos.

Aunque lo mejor que podemos hacer para celebrar estos 30 años es seguir cumpliendo cada día con la misión que tenemos encomendada, no podemos dejar pasar esta ocasión para compartir con la ciudadanía, de una forma especial y cercana, algunas de las cosas que hemos venido desarrollando a lo largo de estos años, fruto del entusiasmo, el trabajo y la dedicación de toda la comunidad universitaria: profesorado, personal de administración y alumnado. Por ello estamos preparando un buen número de actividades con las que pretendemos mostrar en qué se ha traducido el apoyo prestado por la sociedad navarra a su universidad, y expresar con ello nuestro agradecimiento. Quedan todos invitados.