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La UPNA supera los 35.000 titulados en su 30 cumpleaños

El Parlamento aprobó su creación el 21 de abril de 1987
La institución está en el grupo líder en docencia e investigación

María Olazarán | Unai Beroiz - Domingo, 23 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Estudiantes pasean por el campus esta primavera.

Estudiantes pasean por el campus esta primavera. (UNAI BEROIZ)

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Estudiantes pasean por el campus esta primavera.

Pamplona- La UPNA está de enhorabuena. El pasado viernes se cumplieron 30 años desde que el Parlamento foral aprobó la Ley Foral de creación de la Universidad Pública de Navarra. La implicación de muchos profesionales del ámbito académico, político y social puso los cimientos de lo que la UPNA es en la actualidad: una institución de prestigio, comprometida con su entorno y situada en el grupo de cabeza de las universidades españolas en docencia, investigación y transferencia del conocimiento. Pionera en impulsar la responsabilidad social, la UPNA ha contribuido al progreso de la sociedad y ha aportado al mercado de trabajo más de 35.000 titulados y tituladas, muchos de ellos desempeñan tareas relevantes dentro del mundo de la empresa y las instituciones navarras.


87-88/91-92

Luz verde a la ley, gestora y primeras clases

Aunque la ley de creación de la Universidad Pública de Navarra se aprobó en 1987, el germen de esta institución es anterior. Ocho años antes, Mariano Zufía presentó una doble iniciativa parlamentaria sobre la situación y necesidades de la enseñanza superior en Navarra y fruto de ellas surgió el primer estudio sobre enseñanzas universitarias. En 1983, su puesta en marcha pasó a ser un objetivo prioritario del nuevo gobierno socialista, sobre todo, del entonces consejero de Educación y expresidente del Consejo Social de la UPNA, Román Felones. Tras diversos análisis y negociaciones con la Universidad de Zaragoza (distrito al que pertenecían escuelas que había en Pamplona) y la Politécnica de Madrid (peritos de Villava), el Parlamento foral dio luz verde al proyecto.

Se plantearon entonces tres incógnitas: quién la iba a dirigir, quién la iba a construir y dónde se iba a ubicar. El encargado de diseñar el campus fue el arquitecto navarro Francisco Javier Saénz de Oiza y el zaragozano Pedro Burillo fue nombrado rector. A la hora de decidir su ubicación surgieron cuatro posibles emplazamientos: Aranzadi, Mendillorri, Casco Viejo y Plan Sur, donde finalmente se levantó el campus.

En 1988 se creó una comisión gestora que dirigió de forma provisional Burillo junto a Alberto González, Guillermo Herrero, Luis Cruchaga, Jesús Javier Ascunce, Miguel Ángel Iriso y Miguel Olmedo, y un año después comenzaron las obras en el campus. Mientras se construía el Aulario, las clases de los primeros 500 estudiantes de la UPNA (Industriales y Telecomunicaciones) se impartieron en unas aulas habilitadas en El Sario. En el momento de la creación de la UPNA, unos 4.000 alumnos estudiaban en las escuelas universitarias de Ingeniería Técnica Agrícola, Escuela de Magisterio, Escuela de Enfermería, Escuela de Empresariales y Escuela de Trabajo Social.

La llegada al Gobierno de UPN supuso la sustitución de Pedro Burillo por Alberto González. Desde el campus se habló de “intromisión académica” y una corriente interna y externa en contra del nuevo rector le llevó a dimitir. La Universidad propuso una terna de candidatos formada por Isabel de Val, Antonio Lumbreras y Juan García Blasco, quien finalmente resultó elegido.

Asimismo, en este primer lustro se produjeron numerosas movilizaciones como respuesta a la subida de las tasas. Surgieron dos grupos estudiantiles (AUN y Zabalik) y se puso la semilla de lo que ahora es la Carpa, cuya primera edición tuvo lugar en el curso 1991-1992.

92-93/96-97

Primeras elecciones y se duplica la matrícula

La UPNA celebró sus primeras elecciones a rector en 1993. Se presentaron tres candidatos: José Antonio Corriente, Antonio Pérez-Prados y Juan García Blasco, que dirigía el centro desde 1991. Su victoria fue ajustada y se convirtió en el primer rector elegido democráticamente (en aquellos años sólo votaba el claustro). Fue una etapa en los que la Universidad recuperó su pulso institucional y se concentraron varios hitos de interés.

Uno de ellos fue la puesta en marcha de la licenciatura de Derecho en el curso 1993-94, que se sumó a Económicas, Empresariales, Enfermería, Relaciones Laborales, Sociología, Trabajo Social, Ingeniería Técnica Agrícola, Ingeniería Agrónoma, Ingeniero Industrial, Ingeniero Técnico Industrial e Ingeniería de Telecomunicaciones. En aquel año también entró en funcionamiento la Biblioteca y algunos de los edificios que albergan los departamentos, y un año después, en 1995, se aprobaron los primeros estatutos de la Universidad.

La matriculación vivió un crecimiento espectacular, ya que entre los cursos 1991-92 y 1996-97 se duplicó el número de alumnos, alcanzándose la cifra de 10.000 alumnos. Un incremento que, en parte, se debió a la incorporación en 1995-1996 de las tres especialidades de Magisterio (Primaria, Lengua Extranjera y Musical), que se suma a la de Infantil y se extingue el diplomado profesorado de EGB.

En lo que respecta al campus, en 1996 concluyó la construcción del edificio de Administración y Gestión y se avanza en las obras de la nueva cafetería y edificios de comedores. Un año antes, Antonio Pérez Prados obtuvo el apoyo de la comunidad universitaria y se convirtió en rector. No tuvo rival.


97-98/02-03

Sigue creciendo el campus y nacen los ‘Brunet’

El campus siguió creciendo a finales de los 90. En concreto, en 1998 se inauguraron la cafetería y los comedores, lugares ambos de largas horas de charla, especialmente, del alumnado, y dos años después se estrenó el Pabellón Universitario, con frontón, pista polideportiva y piscina. Ese mismo año, la Fundación Jaime Brunet de la UPNA creó los premios Brunet con el fin de promover y difundir la defensa de los derechos humanos.

En este lustro, en 1999, se celebraron nuevos comicios a rector, en las que salió reelegido Pérez Prados gracias al apoyo obtenido en el claustro, donde no faltó la polémica. Treinta y cuatro claustrales abandonaron la reunión. Las urnas dejaron fuera a la mayoría de Iniciativa por un claustro plural y Mejorando-Hobetzen, sectores contrarios al rector. Los primeros lograron colocar a siete claustrales, los otros, a ninguno.

A nivel de extensión universitaria, en 2002, se constituyó la Cátedra Jorge Oteiza gracias a un convenio suscrito entre la UPNA y el Gobierno foral. El objetivo es dar un reconocimiento institucional del valor de la obra artística y el pensamiento estético del escultor vasco. La dirigió Pedro Manterola. Este mismo año, el Parlamento aprobó una Ley Foral por la que se modificaba la Ley de Creación de la UPNA, para la implantación de estudios universitarios en Tudela. Una decisión que no estuvo exenta de polémica, ya que no fue del agrado de parte de la comunidad universitaria.


02-03/06-07

Arranca Tudela y 1er Plan Estratégico de la UPNA

Este periodo tuvo una protagonista de excepción: la puesta en marcha del campus de Tudela. La actividad académica se inició en 2004 con el Máster en Alta Dirección de Empresas Agroalimentarias. Un año después comenzó el de Experto en Gestión de la Calidad y se iniciaron las actividades del Aula de la Experiencia. En 2006 arrancaron los estudios de Fisioterapia e Ingeniería Técnica Industrial Mecánica (especialidad en Diseño Industrial) en el hospital Reina Sofía y en la ETI, instalaciones provisionales hasta que se inauguró el campus de Tudela en el curso 2008-09.

En lo que respecta a Pamplona, el campus siguió su avance con la construcción del edificio de Las Encinas, la ampliación del Instituto de Agrobiotecnología y la inauguración del Centro de Innovación Tecnológica de Automoción de Navarra (2004), del edificio de La Secuoya (2005) y de la residencia universitaria Los Abedules (2007).

En este periodo también hubo elecciones a rector, en 2003, y supuso el regreso de Pedro Burillo. Dos años después, la UPNA puso en marcha su I Plan Estratégico (2005-08) y el I Plan de Universidad Saludable que la configura como pionera en el concepto de universidad promotora de salud. En 2007 se impulsó la Cátedra Unesco de Ciudadanía, Convivencia y Pluralismo y se aprobó el I Plan Estratégico del Euskera.


07-08/12-13

Implantar Bolonia en el peor momento económico

En este lustro, la Universidad tuvo que afrontar la principal reforma universitaria de los últimos tiempos con la implantación del Espacio Europeo de Educación Superior en su peor momento económico, asfixiada por los recortes presupuestarios acometidos por el Gobierno de Navarra.

Tras varios años fraguándose por Europa, el Plan Bolonia tomó forma legal con el real decreto de 2007. Esta normativa obligaba a las universidades, entre otras muchas cuestiones, a adaptar sus titulaciones (de diplomaturas y licenciaturas a grados). Tenían de tiempo hasta el curso 2010-11 y la UPNA cumplió su cometido. Comenzó un año antes con los grados de Maestro y culminó en el curso exigido con las otras catorce titulaciones.

El matemático Julio Lafuente, que fue elegidos rector en 2007 tras imponerse a Antonio Purroy y Juan Cabasés, y volvió a recabar el apoyo del campus en 2011 tras vencer a Rafael Lara, tuvo la difícil papeleta de implantar el Plan Bolonia, una reforma de calado, en el peor momento económico de la historia de la UPNA. Los recortes fueron ahogando a esta institución académica y provocaron varios tiras y aflojas entre el equipo rectoral y los representantes gubernamentales. La tijera fue haciendo mella y en 2012 el presupuesto de la UPNA regresó a cifras de 2006, lo que impidió al equipo rectoral avanzar al ritmo que le hubiera gustado en la puesta en marcha de Bolonia así como en el aumento de la oferta de carreras. En aquellos años se habló mucho de Medicina, incluso el rector, informe en mano, afirmó que la UPNA tenía capacidad para implantarla. Pero el debate no fructificó y, cinco años después, sigue en el mismo punto.

También sufrió los ataques de la crisis la financiación que el Estado iba a conceder a la UPNA para impulsar el Campus de Excelencia Internacional Iberus, una distinción que obtuvo en 2010 con el proyecto que presentó junto a las universidades públicas de Zaragoza, Lleida y La Rioja. Este galardón reconoció la labor de esta joven universidad, que está a la cabeza en calidad investigadora y docente.


12-13/16-17

Apuesta internacional y plan plurianual

En plenas desavenencias por los recortes, llegó el 25 aniversario de la UPNA, y el Gobierno foral le regaló la concesión de la Medalla de Oro de la comunidad. Sin embargo, los presupuestos siguieron sin crecer. Tres años (2013, 2014 y 2015) de cuentas prorrogadas hasta la llegada del Gobierno del cambio, que ha aumentado ligeramente la partida destinada a la Universidad Pública. Y lo que es más importante, el Ejecutivo foral se puso las pilas para trabajar en el ansiado plan de financiación plurianual, cuya aprobación se prevé en breve.

En lo que respecta al ámbito académico, la UPNA ha ampliado su oferta de másteres y grados (Innovación de Procesos y Productos Alimentarios y el próximo curso el doble grado que combina esa carrera con la Ingeniería Agroalimentaria) y sigue incrementando la oferta de la docencia en euskera e inglés. De hecho, de cara al próximo curso, se van a ofertar varios nuevos programas internacionales, que ofrecen parte de la docencia en inglés, así como otros de refuerzo del aprendizaje del inglés o francés. Y es que la internacionalización es uno de los retos principales de esta Universidad, que se encuentra a la cabeza en porcentaje de alumnado que participa en programas de movilidad.

En este lustro, la UPNA ha dado un giro a su política de investigación y ha creado cuatro institutos que agregan investigadores de diversas disciplinas. El objetivo es buscando una investigación mucho más interdisciplinar, generando masa crítica y aumentando su proyección internacional. En 2014 creó el SmartCities , sobre ciudades inteligentes, y el INAMAT (Materiales Avanzados), un año después impulsó otro que investigará sobre las decisiones económicas y su impacto en la competitividad de las empresas y el bienestar de los ciudadanos (INSIDE) y el último tiene como objetivo producir, innovar y promover alimentos seguros, sostenibles y saludables.

Precisamente el que fuera vicerrector de Investigación con Lafuente, Alfonso Carlosena, se convirtió hace dos años en el sexto rector de la UPNA. Natural de San Martín de Unx, este físico ha puesto el foco en la investigación y en la internacionalización, y tiene por delante una de las grandes reivindicaciones de los últimos años: ampliar la oferta formativa con la incorporación de nuevos grados.